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Reseña: Los quereres de Lola, de Cristina Hontanilla

 


Los quereres de Lola, ópera prima de la escritora Cristina Hontanilla, pertenece a esta segunda categoría. Con una voz cercana, cálida y profundamente humana, la autora construye una historia sobre las segundas oportunidades, el deseo, la identidad y el valor de atreverse a cambiar cuando parece que ya es demasiado tarde.  

La protagonista, Lola Barrios, tiene 53 años, regenta una librería en la localidad extremeña de Guadalupe y dedica gran parte de su tiempo a cuidar de su padre enfermo. Sin embargo, tras esa apariencia de rutina y resignación esconde un secreto: escribe relatos eróticos de forma anónima en internet. Su existencia parece transcurrir entre obligaciones, renuncias y silencios hasta que la aparición de Petra, una peculiar tarotista vinculada al pasado de su familia, provoca una sacudida emocional que la obligará a replantearse quién es realmente y qué quiere hacer con el tiempo que le queda por delante.  

Uno de los mayores aciertos de la novela es precisamente su protagonista. Lola está construida desde la autenticidad. No es una heroína perfecta ni una figura idealizada; es una mujer marcada por las decisiones que tomó, por las que nunca se atrevió a tomar y por el peso de los cuidados que durante años han condicionado su vida. Cristina Hontanilla consigue que el lector comprenda sus miedos, sus contradicciones y sus anhelos, convirtiéndola en un personaje cercano y reconocible.  

La novela aborda temas tan universales como el duelo, la autoestima, el deseo y la necesidad de reconciliarse con uno mismo. Pero lo hace sin caer en el dramatismo excesivo. La autora apuesta por una narrativa íntima que encuentra belleza en lo cotidiano y que utiliza la escritura como una herramienta de transformación personal. El acto de escribir se convierte para Lola en una forma de entender sus emociones, sanar heridas y recuperar una voz que durante demasiado tiempo había permanecido silenciada.  

Otro aspecto destacable es la reivindicación de las mujeres maduras como protagonistas de su propia historia. En un panorama literario donde muchas veces los relatos de crecimiento personal se asocian a personajes jóvenes, Los quereres de Lola pone el foco en una mujer de más de cincuenta años que decide cuestionar los límites que la sociedad, y ella misma, le habían impuesto. La novela lanza un mensaje sencillo pero poderoso: nunca es tarde para perseguir los sueños ni para elegir una vida más acorde con nuestros verdaderos deseos.  

La ambientación en Guadalupe aporta además una personalidad especial a la obra. Las calles, los paisajes y la atmósfera de este entorno rural no funcionan únicamente como escenario, sino como un elemento más de la historia. El pueblo respira junto a los personajes y contribuye a reforzar esa sensación de intimidad que impregna toda la narración.  

En cuanto al estilo, Cristina Hontanilla apuesta por una prosa accesible, emotiva y evocadora. Su escritura fluye con naturalidad, permitiendo que el lector conecte rápidamente con los personajes y con las emociones que atraviesan la historia. Es una novela que se lee con facilidad, pero que deja un poso reflexivo una vez terminada.  

Valoración final

Los quereres de Lola es una novela luminosa sobre el coraje de reinventarse, el poder sanador de la escritura y la importancia de escuchar aquello que realmente deseamos. Cristina Hontanilla debuta con una historia cercana y emotiva que reivindica las segundas oportunidades y recuerda al lector que los sueños no tienen fecha de caducidad. Una lectura recomendable para quienes disfrutan de la narrativa contemporánea centrada en los personajes y en las emociones, capaz de entretener y, al mismo tiempo, invitar a la reflexión.  

Puntuación: 4/5 ⭐
Una novela sensible, inspiradora y necesaria que demuestra que nunca es tarde para abrazar nuestros propios quereres.


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