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Móstoles celebrará el Orgullo 2026 entre la polémica por la presencia de personas vinculadas a Master FM



El próximo 27 de junio, la Plaza del Sol de Móstoles acogerá una nueva edición de los actos del Orgullo LGTBI con el respaldo del Ayuntamiento. Sobre el escenario se darán cita diferentes artistas y actuaciones en una jornada que pretende celebrar la diversidad y reivindicar los derechos del colectivo.


Sin embargo, la celebración llega acompañada de una controversia que, lejos de desaparecer, sigue generando malestar entre parte de la comunidad LGTBI local.


Las críticas se centran en la estrecha relación que históricamente ha existido entre el entorno de la desaparecida asociación Móstoles Visible y el medio de comunicación Master FM. Una vinculación conocida desde hace años y que continúa siendo objeto de debate debido a los conflictos internos, enfrentamientos y procedimientos judiciales que marcaron la etapa final de aquella asociación.


Para muchos activistas y antiguos colaboradores, resulta difícil comprender cómo una celebración que debería representar los valores de la diversidad, la transparencia y la participación comunitaria sigue estando rodeada por las sombras de una polémica que nunca terminó de aclararse públicamente. La desaparición de Móstoles Visible no cerró todas las heridas ni resolvió las preguntas que todavía siguen formulándose quienes vivieron de cerca aquellos acontecimientos.


La cuestión no es si el Orgullo debe celebrarse. La respuesta a eso es evidente: sí. El Orgullo es una conquista social y un espacio de reivindicación necesario. Lo que genera controversia es la decisión de seguir impulsando actos vinculados a entornos que durante años han estado asociados a disputas internas y conflictos que acabaron dañando la imagen de una de las asociaciones históricas del colectivo en la ciudad.


Según la documentación judicial a la que ha tenido acceso este medio, la asociación Móstoles Visible ha quedado disuelta tras una resolución que pone fin a su actividad.


La entidad, que durante años estuvo vinculada a personas relacionadas con Master FM, cierra definitivamente una etapa marcada por fuertes controversias internas, enfrentamientos entre socios y diversos procedimientos judiciales que acabaron afectando a su funcionamiento.


La resolución establece además determinadas obligaciones económicas y de justificación documental relacionadas con la gestión de la asociación, incluyendo la acreditación de gastos y subvenciones cuya situación fue objeto de análisis durante el procedimiento.


La desaparición definitiva de Móstoles Visible supone el cierre de uno de los capítulos más polémicos de la historia reciente del asociacionismo LGTBI en Móstoles. Para muchos antiguos integrantes y personas vinculadas al colectivo, la decisión judicial representa el punto final a años de conflictos internos que provocaron la salida progresiva de numerosos miembros de la entidad.


Mientras tanto, el debate continúa abierto sobre la conveniencia de que las instituciones públicas respalden iniciativas y eventos relacionados con personas o estructuras vinculadas históricamente a aquella etapa, una cuestión que sigue generando opiniones enfrentadas dentro de una parte del colectivo LGTBI local.



Resulta especialmente llamativo que las instituciones públicas parezcan más interesadas en la fotografía final del evento que en abordar las dudas que una parte del colectivo continúa planteando. Porque el Orgullo no debería limitarse a una programación de conciertos, actuaciones y discursos institucionales. También debería ser un ejercicio de memoria, transparencia y responsabilidad.


Los artistas que participarán (muchos de ellos sin cobrar ni un solo euro) en el evento acudirán para desarrollar su trabajo y conectar con el público. Sin embargo, la organización y el contexto que rodean la celebración forman parte inevitable del debate público. Y es precisamente ahí donde muchas voces críticas consideran que el Ayuntamiento debería ofrecer mayores explicaciones sobre los criterios seguidos para respaldar determinadas iniciativas y colaboraciones.


El movimiento LGTBI ha construido su historia sobre la reivindicación, la visibilidad y la exigencia de responsabilidades. Por ello, resulta legítimo preguntarse si se está siendo igual de exigente cuando las controversias afectan a quienes han ocupado posiciones relevantes dentro de determinadas estructuras asociativas y mediáticas de la ciudad.


Mientras la música suene y la plaza se llene de asistentes, seguirá existiendo una pregunta incómoda que una parte de la comunidad se niega a olvidar: ¿puede construirse un Orgullo verdaderamente representativo cuando todavía quedan capítulos del pasado que muchos consideran pendientes de esclarecer?


Quizá la respuesta no esté en el escenario. Quizá esté en la voluntad de escuchar a quienes llevan años reclamando que la memoria y la transparencia también formen parte de la celebración.


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