Crítica de "El Intérprete", de Factoría Madre Constriktor.


ALABADO SEA ASIER EXTEANDIA

Fascinación, diversión, emoción y agradecimiento. Todo ello provoca "El Intérprete", un show donde la visceralidad de Asier Etxeandía guía esta soberbia performance que configura el más extraordinario e inolvidable propuesta escénica. | Por Cristina Hernández.

El artista no se hace, se nace. Todo el mundo no vale para esto, pocos por el contrario pueden hacerlo, muy pocos se atreven a ello. Valiente entrega, proyecto y trabajo. Prodigiosa performance a cargo de Factoría Madre Constriktor, impresionante viaje de la mano de Asier Etxeandía por la retrospectiva de un niño que soñaba ser un camaleón sobre el escenario, de un niño incomprendido que jugaba a vivir dentro de su habitación la experiencia de ser el cantante, el actor, el intérprete.

"Vamos cantante, comienza", la letra de "El cantante" de Héctor Lavoe es el arranque de este concierto, porque su letra autorretrata el sentir de este engominado protagonista, porque su negocio es cantar, (y bailar, y actuar) y brindemos por ello. Capaz de dejarte sin palabras, estupefact@, boquiabiert@, bajo un estado de “aluciflipe” absolutamente gozoso, Asier es una bestia escénica, un derroche de arte durante dos horas y media de ininterrumpida visceralidad. Emociona, divierte, sorprende, te involucra a vivir una experiencia única, gloriosa, que te embriaga de felicidad- habiendo algunos que con suerte podrán también saborear su botella de tequila-. Desinhibición y desenfado son los apellidos de este concierto imprevisible, de este show que te gustará disfrutar más de una noche, y es que, "El intérprete" es algo extraordinario.

El cielo y el infierno asoman en la neblina que baña la atmósfera de esta “ilusión”. Las incompresiones de este niño de Bilbao desfilan a través de un repertorio exquisito con el que este reclama una atención entre sus amigos imaginarios que no recibe de puertas hacia fuera de su ensoñado escenario. Un camino hacia la felicidad, a un viaje sin retorno. Todos somos testigos, espectadores-expectantes de un relato en el que las canciones de Kurt Weill, Héctor Lavoe, Lucho Gatica, Chavela Vargas, La Lupe, Gardel, Talking Heads, David Bowie y Rolling Stones dan forma a su vida, pero también a muchas más, e irremediablemente, si no lo eran ya, esta tracklist se convertirá en imprescindible. Entre el listado hay composiciones por y para su madre, su padre y su abuelo que transportan a otra dimensión a través de esa fuerza que le posee al cantarlas desde el corazón y con todo el alma. Sí, eso es posible, y eso es perceptible. Se nota, te contagia, te toca.

Con momentos en los que respirar se convierte en algo absolutamente secundario, Etxeandía también se contonea excitando, provocando, disfrutando y haciendo disfrutar. Se siente vivo, nos hace sentirnos vivos. Se retuerce, juega, se rompe, goza. Y gozamos con él. Un escenario es el mejor instrumento para plasmar sus sentimientos, sus sueños, su vida. Absolutamente camaleónico, lobotizado, se pasea ligero por una variedad de registros: sube y baja, interacciona con sus amigos imaginarios - esas únicas y comprensivas amistades-, con esa banda compuesta por Guillermo González al piano, Enrico Barbaro al contrabajo y Tao Gutiérrez a la percusión que acompaña en sus virguerías vocales y escénicas. Una posesión demoníaca absolutamente electrizante.

La magia de este espectáculo va más allá de experimentarlo, de vivirlo, de ser testigo de ello en zona rica o zona pobre. La magia de “El intérprete” traspasa las cuatro paredes de ese aposento privado, de ese escenario soñado, de esa soberbia actuación que será imborrable de tu memoria. Todo él es arte, hace lo que más le gusta, lo más le duele, lo que le avergüenza y lo que ama, y lo hace aferrado a la defensa de un sombrero que puede parecer ridículo. Con ello, poniéndome en práctica esa defensa a vivir y a ser feliz como uno quiera, Asier apunta que no olvidemos que nos estamos solos bajo este directo carga la adrenalina al 100 %. Pero que lo olvide él, que no olvide que ya no es 1985 sino 2015, que no es su habitación de Bilbao sino el Teatro Compac Gran Vía, así que que siga cantando porque es algo maravilloso.

Quizás me haya deshecho en elogios, pero siento que no son demasiados. "El Intérprete" es para vivirlo, porque a pesar de lo señalado, creo que no tener todas las palabras para describir esta grandiosa, arriesgada y sublime propuesta. Y solo una cosa más: ¡Alabado seas Asier Exteandía!

:: "El Intérprete", un concierto transgresor alejado de lo convencional con el que Asier Etxeandía a rienda suelta a su desbordante talento. Del 8 al 23 de mayo en el Teatro Compac Gran Vía. ¡IMPRESCINDIBLE!

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