Ir al contenido principal

Cita con… Iván Moreno



Con Sintético, Iván Moreno (I.V.M.) debuta en la novela con una propuesta de ciencia ficción tan ambiciosa como diferente. Construida como una “novela mosaico”, la obra invita al lector a reconstruir su universo a través de múltiples piezas, explorando cuestiones tan universales como la memoria, la identidad, la conciencia o el impacto de la tecnología en la condición humana. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, Sintético plantea un viaje que interpela al lector y lo convierte en parte activa de la experiencia.

En Tu Otra Alternativa hemos conversado con el autor para conocer cómo nació este proyecto, las influencias que han marcado su imaginario, el significado de algunas de las ideas centrales de la novela y los planes de futuro de un universo literario que promete seguir creciendo. 



Sintético es tu primera novela publicada. ¿En qué momento supiste que esta historia tenía que convertirse en un libro y no quedarse simplemente como una idea?

Nunca pensé que tenía que ser un libro, no en el sentido de decir “quiero escribir un libro”. Fue entender que el formato de escritura era el que se sentía más natural para extraer ese remolino de información e ideas y darles continuidad, sin la presión del tiempo ni el riesgo de perderlas. Hubo enormes periodos en los que ni siquiera escribía, pero el proceso acabó funcionando. 


Definir la obra como una «novela mosaico» ya despierta la curiosidad del lector. ¿Qué te atrajo de este formato y qué retos supuso construir una historia a partir de diferentes piezas que terminan encajando?

En realidad nació al revés. Tenía multitud de ideas, documentos e imágenes y, cuando intenté convertir todo aquello en una novela tradicional, me encontré con un muro. Desde mi experiencia en tecnología apliqué una máxima muy sencilla: dividir un gran problema en otros más pequeños. Así surgieron los fragmentos, cada uno con su propia voz y formato. Fue un proceso mucho más libre y natural para mí. 

La memoria, la identidad y la conciencia son algunos de los pilares de la novela. ¿Cuál de estas cuestiones fue el punto de partida de todo el proyecto?

Yo mismo. Siempre he sentido una necesidad constante de aprender y cambiar, hasta el punto de preguntarme quién era realmente. Esas dudas personales fueron el germen del que años después acabaría naciendo Sintético


En la obra aparecen conceptos como los cuerpos sintéticos o la manipulación de la memoria. ¿Cuánto hay de especulación científica y cuánto de metáfora sobre la sociedad actual?

Ambas cosas están muy equilibradas. Creo que la evolución tecnológica y los cambios que estamos provocando en el planeta podrían llevarnos a una transformación profunda como especie. Pero ese avance tendría un precio: la gran pregunta es si seguiríamos siendo realmente humanos. 


Muchos lectores destacan que Sintético plantea más preguntas que respuestas. ¿Era una intención consciente dejar espacio para que cada lector construyera su propia interpretación?

Absolutamente. Me gusta que el lector complete los huecos y saque sus propias conclusiones. Forma parte de la experiencia que propongo con la novela. 


En la sinopsis afirmas que «estar roto es la única forma de ser real». ¿Qué significado tiene esa frase para ti?

Vivimos rodeados de mensajes que nos dicen cómo debemos ser. Pedir ayuda o reconocer que algo no encaja sigue estando mal visto. Para mí ocurre justo lo contrario: aceptar nuestras grietas es lo que nos hace auténticos. 


Tus influencias recuerdan a autores como Ted Chiang o Jeff VanderMeer, además de referentes audiovisuales como Black Mirror. ¿Qué obras han marcado especialmente tu forma de entender la ciencia ficción?

Curiosamente mis referencias no vienen tanto de la literatura como del cine, las series y la música. Obras como Black Mirror, Foundation, La llegada o 2001: Una odisea del espacio han influido mucho en mi imaginario, igual que la música atmosférica que escucho mientras escribo. 


La inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso. ¿Crees que nos acerca al mundo que planteas en Sintético?

Sí, porque está acelerando cambios enormes en nuestra forma de vivir y en el propio planeta. Quizá no exactamente como ocurre en la novela, pero sí nos está empujando hacia un futuro muy distinto. 

Uno de los aspectos más comentados es la atmósfera de inquietud que envuelve toda la novela. ¿Cómo trabajaste esa sensación?

En realidad no la diseñé de forma consciente. Simplemente surgió como una parte más del universo de la historia y terminó integrándose de manera natural. 

Además del libro, has creado un universo que continúa más allá de sus páginas. ¿Por qué apostar por esa experiencia transmedia?

Porque había muchas cosas que el papel no podía transmitir por sí solo. Necesitaba complementar la novela con otros elementos que ampliaran la inmersión del lector y completaran esa experiencia sensorial. 


Sin hacer spoilers, ¿hay algún detalle oculto que te gustaría que los lectores descubrieran?

Sí. Existe un personaje que realmente no está escrito en la novela, pero cuya presencia impregna buena parte de la historia. Y no, Jaris no es el único espejo de esa sala. 

¿Cómo ha sido la acogida desde el lanzamiento?

Está siendo un camino lento, porque creo que hoy consumimos historias de forma muy distinta. Sintético exige implicación por parte del lector, pero precisamente esa exigencia es también su recompensa. Lo que más me emociona es comprobar que la novela deja huella en quienes la leen. 

Si pudieras conversar con uno de los personajes, ¿a cuál elegirías?

A Jaris. Ya está… Lo has hecho bien. 

¿Qué te gustaría que sintiera el lector al cerrar la última página?

Que él o ella es real. 

Para terminar, ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente?

Ya existen relatos ambientados en el mismo universo de Sintético, pero ahora estoy centrado en escribir una novela más convencional en su estructura, que ampliará ese mundo y dará comienzo a la verdadera historia. Será un nuevo reto, pero también una evolución muy ilusionante. 


Comentarios