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Adiós a Gilda Love: fallece a los 100 años la drag queen más longeva del mundo


El mundo del transformismo y del colectivo LGTBIQ+ despide a una de sus grandes pioneras. Gilda Love, considerada la drag queen más longeva del mundo y un símbolo de la resistencia, la libertad y la diversidad, ha fallecido en Barcelona a los 100 años, poniendo fin a una trayectoria artística y vital que atravesó más de seis décadas de historia.  

Nacida en San Fernando (Cádiz) en 1925 con el nombre de Eduardo, su infancia estuvo marcada por el rechazo y la violencia debido a su identidad y expresión de género. Tras cumplir el servicio militar durante el franquismo, encontró refugio en París, donde descubrió el mundo del transformismo en míticos cabarets como Madame Arthur. Fue allí donde adoptó el nombre artístico de Gilda Love, inspirado en la inolvidable Rita Hayworth y su legendario papel en la película Gilda.  

A finales de los años sesenta se instaló en Barcelona, convirtiéndose rápidamente en una de las figuras imprescindibles del entonces Barrio Chino, hoy Raval. Su escenario habitual fue el emblemático cabaré El Cangrejo, donde conquistó al público con un estilo elegante, cercano y profundamente humano. En una época en la que mostrarse libremente suponía un enorme riesgo, Gilda Love desafió los prejuicios y abrió camino para las generaciones futuras de artistas transformistas.  

Lejos de retirarse, continuó vinculada al mundo artístico hasta una edad extraordinaria. En 2022 protagonizó el documental Cantando en las azoteas, dirigido por Enric Ribes, una obra que permitió descubrir no solo a la artista, sino también a la persona detrás del maquillaje: una mujer valiente, superviviente y comprometida con la memoria del colectivo LGTBIQ+.  

En los últimos años recibió numerosos homenajes por su contribución a la cultura y a la diversidad. Su ciudad natal, San Fernando, incluso creó el Premio Gilda Love para reconocer a personas y entidades comprometidas con los derechos del colectivo LGTBIQ+, un reconocimiento que refleja la enorme huella que dejó dentro y fuera de los escenarios.  

La noticia de su fallecimiento ha provocado una oleada de mensajes de cariño por parte de artistas, activistas y compañeros del mundo del transformismo. Entre ellos, Briggita Lamoure la definió como “una amiga y un referente”, recordando que gracias a pioneras como Gilda Love hoy es posible ejercer este arte con mucha mayor libertad.  

Con la muerte de Gilda Love desaparece una figura irrepetible, pero permanece intacto un legado construido con valentía, arte y resistencia. Su vida demuestra que el transformismo no es únicamente un espectáculo, sino también una forma de reivindicar la identidad, la libertad y el derecho a ser uno mismo. Su historia seguirá inspirando a quienes creen que el escenario también puede ser un lugar desde el que cambiar el mundo.


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