Ir al contenido principal

Móstoles con Orgullo: un evento que nació rodeado de polémica y terminó evidenciando un rotundo fracaso de convocatoria

 

Lo que pretendía convertirse en la gran celebración del Orgullo LGTBI+ en Móstoles acabó dejando una imagen difícil de maquillar. El evento “Móstoles con Orgullo”, organizado por Master FM junto al Ayuntamiento de Móstoles en la Plaza del Sol del PAU-4, se saldó con una asistencia muy por debajo de lo esperado y con una sensación general de desconexión con la ciudadanía.

Las imágenes hablan por sí solas. Durante la actuación del grupo Berkana o del cantante Danymixtika, apenas media docena de personas permanecían frente al escenario. En el concierto de Marina Galán o Jorge González, la asistencia apenas alcanzaba unas pocas filas de espectadores, una estampa impropia de una celebración que aspiraba a representar al colectivo LGTBI+ de una ciudad de más de 200.000 habitantes.


Otros artistas como María Aguado no han compartido imágenes de sus actuaciones. ¿Se avergonzarán de actuar ante un público nada presente?

Mientras el escenario intentaba transmitir ambiente festivo, la realidad delante del mismo era otra: amplios espacios vacíos y una fría respuesta del público.


Fuente: Instagram


De llenar la Plaza del Pradillo a vaciar la Plaza del Sol

El contraste con años anteriores resulta demoledor.

Hubo un tiempo en el que el Orgullo de Móstoles convertía la Plaza del Pradillo en un auténtico punto de encuentro para miles de personas. Era prácticamente imposible encontrar un hueco durante las actuaciones principales.

La edición de este año deja precisamente la imagen contraria: una plaza incapaz de atraer al público y un evento que, lejos de consolidarse, parece haber perdido buena parte de la fuerza social que caracterizó al Orgullo mostoleño.

Una organización marcada por la controversia

La escasa asistencia tampoco puede entenderse sin recordar la polémica que acompañó al evento desde su anuncio.

En los días previos, numerosas voces mostraron públicamente su rechazo a que la organización recayera en responsables de Master FM que anteriormente formaron parte de la desaparecida asociación Móstoles Visible, cuya última etapa estuvo marcada por fuertes enfrentamientos internos y procedimientos judiciales antes de cesar su actividad.

Las críticas fueron especialmente intensas en redes sociales, donde antiguos integrantes y personas vinculadas al movimiento asociativo cuestionaron la legitimidad de quienes impulsaban esta nueva celebración y llamaron a no participar en ella.

Una repercusión que tampoco acompañó

Más allá de la asistencia física, el evento tampoco consiguió generar una repercusión significativa en el ámbito local.

Durante los últimos años, Master FM ha sido objeto de críticas por parte de algunos artistas y profesionales del sector musical respecto a su modelo de promoción y a las cifras de audiencia que comunica. La emisora ha rechazado públicamente esas críticas en distintas ocasiones, pero el debate ha seguido presente en determinados ámbitos del sector.

En cualquier caso, lo ocurrido este sábado alimenta una sensación difícil de ignorar: si el objetivo era convertir “Móstoles con Orgullo” en un referente para la ciudad, el resultado obtenido parece estar muy lejos de esa meta.

Un serio toque de atención

Las imágenes difundidas durante toda la jornada no son únicamente una fotografía de un momento concreto; son también el reflejo de un problema más profundo. Cuando un evento que pretende representar al colectivo LGTBI+ genera más conversación por la polémica de su organización que por la celebración en sí, y cuando las actuaciones se desarrollan ante un público tan reducido, es inevitable preguntarse qué ha fallado.

Porque el Orgullo de Móstoles no debería ser noticia por sus vacíos, sino por su capacidad para reunir, visibilizar y celebrar la diversidad. Este año, lamentablemente, la sensación que deja es justamente la contraria.


Comentarios