Hay discos que nacen para entretener, otros para acompañar momentos concretos y algunos que terminan convirtiéndose en una especie de diario emocional abierto al mundo. Liminal, el nuevo trabajo de María Aguado, pertenece claramente a esta última categoría. Tras más de tres años y medio de trabajo, la artista regresa con un álbum que no solo supone un nuevo capítulo en su trayectoria musical, sino también una declaración de intenciones sobre quién es hoy, tanto dentro como fuera de los escenarios.
Desde que irrumpiera en la escena musical con Tiempo al tiempo, María Aguado ha vivido una evolución constante. Han pasado dieciséis años desde aquellos primeros pasos y, durante todo este tiempo, ha demostrado una capacidad admirable para reinventarse sin perder la esencia que la convirtió en una de las voces más reconocibles de su generación. Sin embargo, Liminal parece ocupar un lugar especial dentro de su discografía. No se trata únicamente de un nuevo álbum: es el reflejo de una transformación personal profunda, una obra construida desde la vulnerabilidad, la madurez y la necesidad de contar aquello que durante años permaneció en silencio.
El propio título del disco resume gran parte de su significado. “Liminal” hace referencia a ese espacio de transición entre lo que dejamos atrás y aquello en lo que todavía estamos convirtiéndonos. Un territorio emocional lleno de incertidumbre, preguntas, despedidas y aprendizajes. Precisamente desde ahí nacen las canciones que componen este trabajo, donde María se muestra más sincera que nunca, permitiendo que el público conozca sus dudas, sus heridas, sus miedos y también su capacidad para reconstruirse después de cada caída.
A lo largo de las quince canciones que forman el álbum, la artista explora emociones universales como la pérdida, el crecimiento personal, la maternidad, el amor, la transformación y la búsqueda de identidad. Todo ello acompañado por la producción de Ricky Furiati, una figura clave en el desarrollo creativo de este proyecto, que ha sabido potenciar la esencia de María sin alterar la honestidad que atraviesa cada composición.
En esta entrevista, María Aguado nos habla de la larga gestación de Liminal, del significado de sus canciones, de cómo ha cambiado su forma de entender la música durante estos años y de la importancia de respetar los propios tiempos en una industria que parece vivir permanentemente acelerada. Una conversación sincera en la que descubrimos a una artista más libre, más consciente y más conectada consigo misma que nunca.
Liminal llega después de más de tres años y medio de trabajo. ¿En qué momento sentiste que este disco estaba realmente preparado para ver la luz?
Desde que compuse la primera canción supe que este disco sería impactante para mi, estaba preparada para lanzar cada canción según íbamos terminando la producción, llevo meses con el disco preparado y esperando su lanzamiento… y ya esta fuera YA ES VUESTRO.
El propio título del álbum hace referencia a un estado de transición. ¿Qué significa exactamente ‘Liminal’ para ti y por qué representa tan bien esta etapa de tu vida?
‘Liminal’ es una palabra que se utiliza para describir ese espacio de transición entre lo que ya no eres y lo que todavía estás descubriendo que vas a ser. Cuando la encontré, sentí que definía perfectamente el momento que estaba viviendo.
Este disco nace precisamente de ahí: de una etapa de cambios, de incertidumbres, de despedidas, pero también de mucho aprendizaje y reconstrucción. Durante mucho tiempo sentí que estaba entre dos lugares, dejando atrás versiones de mí misma que ya no encajaban y tratando de encontrar nuevas respuestas.
Para mí, ‘Liminal’ no habla solo de una transformación personal, sino también de aceptar que no siempre tenemos que tener todo claro. A veces crecer consiste precisamente en atravesar esos espacios incómodos sin saber exactamente qué hay al otro lado.
Por eso este título representa tan bien esta etapa de mi vida. Porque cada canción refleja una parte de ese camino: aprender a soltar, convivir con las dudas, caer, reconstruirse y descubrir que, incluso en medio de la incertidumbre, también puede existir belleza.
Has definido este trabajo como el proyecto más personal de tu carrera. ¿Qué aspectos de María Aguado encontramos en este disco que quizá nunca habíamos visto antes?
Creo que en este disco van a encontrar a la María más sincera y más valiente que he mostrado hasta ahora. Siempre he intentado ser honesta en mis canciones, pero en Liminal he dado un paso más y me he permitido enseñar también mis dudas, mis heridas, mis contradicciones y esos momentos en los que no tenía todas las respuestas.
Durante mucho tiempo sentí que tenía que mostrar fortaleza, pero este álbum me ha enseñado que también hay mucha fuerza en reconocer la vulnerabilidad. Aquí hablo de pérdidas, de cambios, de miedos, de aprender a soltar y de reconstruirme desde lugares que no siempre son cómodos.
Además, creo que por primera vez he dejado de pensar tanto en lo que se esperaba de mí para escribir exactamente lo que necesitaba contar. Eso ha hecho que las canciones sean mucho más personales y que reflejen una versión de mí más madura, más consciente y más libre.
Al final, este disco no solo cuenta historias, cuenta mi propia transformación. Y eso es algo que quizá nunca había compartido de una forma tan profunda.
Después de casi dieciséis años desde Tiempo al tiempo, ¿cómo miras hoy a aquella María que comenzaba su carrera musical?
La miro con muchísimo cariño y también con admiración. Era una niña llena de ilusión que soñaba con dedicarse a la música y que, sin saber muy bien todo lo que le esperaba, se lanzó a vivir una aventura increíble.
Con el paso de los años he aprendido que una carrera musical no solo se construye con éxitos, sino también con paciencia, constancia, aprendizaje y muchos momentos de reinvención. Si pudiera hablar con aquella María, le diría que disfrute más del camino, que confíe en sí misma incluso cuando aparezcan las dudas y que no tenga miedo de ser quien es.
Creo que hay cosas que no han cambiado: sigo sintiendo la misma emoción cuando me subo a un escenario o cuando una canción conecta con alguien. Pero también es verdad que hoy me conozco mucho mejor, tengo otra perspectiva de la industria y valoro muchísimo más todo lo que he vivido para llegar hasta aquí.
Mirando atrás, siento orgullo por aquella chica que empezó con tantos sueños porque, de alguna manera, gracias a su valentía hoy puedo seguir haciendo lo que más amo. Y creo que Liminal es precisamente el reflejo de todo lo que ha ocurrido entre aquella María y la que soy ahora.
En el álbum recuperas canciones tan importantes como Tiempo al tiempo y Por amarte tanto. ¿Cómo fue reencontrarte con ellas tantos años después?
Ha sido una experiencia muy emocionante y muy simbólica. Cuando grabé esas canciones era una adolescente que estaba dando sus primeros pasos en la música, y volver a ellas tantos años después me ha permitido observar todo el camino recorrido.
Tiempo al tiempo y Por amarte tanto forman parte de mi historia y también de la historia de muchas personas que han crecido conmigo. Había algo muy bonito en la idea de darles una nueva vida dentro de Liminal, porque este disco habla precisamente de evolución, de cambios y de cómo seguimos siendo nosotros mismos aunque el tiempo nos transforme.
Al volver a interpretarlas no he intentado cantar como la María de entonces, porque ya no soy esa persona. Las he cantado desde la mujer que soy hoy, con otras vivencias, otras emociones y otra manera de entender la música y la vida. Y creo que eso les aporta una profundidad diferente.
Además, ha sido una forma de agradecer a todas las personas que siguen acompañándome desde aquellos primeros años. Incluir estas canciones en el álbum era una manera de unir pasado y presente, de cerrar algunos círculos y de recordar que cada etapa de nuestra vida deja una huella importante en quienes somos.
¿Hubo algún momento durante la creación de Liminal en el que sintieras que estabas redescubriéndote también a nivel personal?
Sí, de hecho creo que todo el proceso de creación de Liminal ha sido un ejercicio de autodescubrimiento. Empecé a escribir estas canciones desde emociones muy concretas, intentando entender cosas que me estaban ocurriendo, pero no imaginaba hasta qué punto el propio disco me iba a ayudar a conocerme mejor.
Hubo momentos en los que una canción me obligó a enfrentarme a sentimientos que había intentado esquivar durante mucho tiempo. Al ponerles palabras, entendí aspectos de mí misma que quizá no había querido mirar de frente. Y aunque no siempre fue cómodo, fue profundamente liberador.
Creo que una de las cosas más bonitas que me ha regalado este álbum es aprender a aceptar que estamos en constante transformación. Muchas veces queremos tener todo bajo control o tener respuestas para todo, y yo descubrí que también está bien habitar la incertidumbre, permitirse cambiar.
Cuando escucho Liminal de principio a fin, siento que no solo estoy escuchando un disco, sino también el recorrido emocional de una etapa muy importante de mi vida. Por eso digo que es mi trabajo más personal: porque mientras lo creaba no solo estaba componiendo canciones, también estaba aprendiendo quién era y quién quería llegar a ser.
Este disco ha sido compuesto y producido junto a Ricky Furiati. ¿Qué ha aportado él al proyecto y qué crees que ha conseguido sacar de ti como artista?
Ricky ha sido una pieza fundamental en Liminal. Más allá de su talento como productor y compositor, ha sabido entender perfectamente el universo emocional que quería construir con este disco y acompañarlo con una sensibilidad increíble.
Desde el principio creó un espacio de confianza en el que me sentí libre para mostrarme tal y como soy, sin filtros y sin miedo a explorar lugares más vulnerables. Creo que eso ha sido clave para que las canciones llegaran a un nivel de honestidad al que quizá no había llegado antes.
Como artista, me ha ayudado a salir de mi zona de confort, a arriesgar más y a confiar en mis propias decisiones. Muchas veces los artistas tenemos dudas sobre si estamos yendo por el camino correcto, y Ricky ha sabido escuchar, proponer y potenciar aquello que hacía especial cada canción sin perder nunca mi esencia.
Lo que más valoro es que nunca ha intentado imponer una dirección, sino acompañar y potenciar lo que ya estaba dentro de mí. Creo que ha conseguido sacar una versión más madura, más auténtica y más libre de María Aguado. Y eso se nota no solo en el sonido del disco, sino también en la manera en la que cuento las historias y me relaciono con ellas.
Al final, Liminal es el resultado de un trabajo muy compartido, y me siento muy afortunada de haber recorrido este viaje junto a alguien que ha entendido tan bien tanto a la artista como a la persona que hay detrás de las canciones.
Durante estos años te has centrado mucho en la maternidad y en tu vida personal. ¿De qué manera ha influido esa experiencia en tu forma de escribir canciones?
ES QUE ES MI HERMANOOOOOO MUSICAL!
Aunque no publicabas un álbum completo, sí hemos podido escucharte a través de distintos sencillos. ¿Sientes que esas canciones fueron necesarias para llegar al sonido de Liminal?
Sin ninguna duda. Creo que cada una de las canciones que he ido publicando durante estos años ha sido un paso necesario para llegar a Liminal. No las veo como capítulos aislados, sino como parte de una evolución tanto artística como personal. A veces necesitamos experimentar, probar nuevos caminos y permitirnos cambiar para descubrir realmente qué queremos contar y cómo queremos hacerlo.
Cada sencillo me enseñó algo: sobre mi voz, sobre mi forma de escribir, sobre el tipo de producción con el que me sentía identificada y, sobre todo, sobre la artista que quería ser.
Cuando escucho esas canciones hoy, puedo reconocer momentos muy concretos de mi vida y de mi carrera. Algunas representan búsquedas, otras decisiones importantes y otras simplemente la necesidad de expresarme en un determinado momento. Todas han aportado algo al camino que ha desembocado en Liminal.
Por eso siento que este disco no habría sido posible sin todo lo anterior. Liminal recoge muchas de esas experiencias y les da sentido dentro de una historia más amplia. Es como si todas las piezas que he ido construyendo durante estos años terminaran encontrando aquí su lugar.
Mirando toda tu discografía, desde Tiempo al tiempo hasta Liminal, ¿cuál dirías que ha sido la mayor evolución que has vivido como compositora e intérprete?
Creo que la mayor evolución ha sido aprender a confiar en mi propia voz, y no me refiero solo a la voz con la que canto, sino a la voz con la que cuento quién soy.
Cuando empecé, era una niña que vivía todo con muchísima intensidad y emoción, pero también con la inseguridad de quien está descubriendo su lugar en el mundo. Con los años he aprendido que las canciones más poderosas son las que nacen desde la verdad, y eso me ha llevado a escribir de una forma mucho más honesta y personal.
Como compositora, siento que hoy me permito profundizar más en las emociones, hacerme preguntas y mostrar también las partes menos perfectas de mí. Ya no siento la necesidad de tener todas las respuestas; me interesa más compartir el proceso, las dudas y los aprendizajes que encuentro por el camino.
Y como intérprete, creo que he ganado libertad. Antes estaba más pendiente de hacerlo todo bien; ahora intento sentir cada canción y vivirla desde un lugar mucho más auténtico. He entendido que la perfección no conecta tanto como la verdad.
Por eso siento que entre Tiempo al tiempo (1º disco - 2010) y Liminal (5º disco - 2026) hay una evolución artística, por supuesto, pero sobre todo hay una evolución humana. La mujer que canta estas canciones hoy tiene más experiencia, más cicatrices, más aprendizajes y también una mayor capacidad para abrazar quién es. Y creo que eso se refleja en cada tema del disco.
Muchas veces la industria musical obliga a los artistas a seguir ritmos muy rápidos. ¿Cómo has gestionado la presión de tomarte el tiempo necesario para crear este proyecto?
No te voy a engañar, ha habido momentos en los que he sentido esa presión. Vivimos en una época en la que parece que todo tiene que ocurrir muy deprisa y en la que constantemente se nos exige estar presentes, lanzar música y generar contenido sin parar.
Pero con Liminal tuve muy claro que no quería hacer un disco por cumplir unos tiempos, sino porque realmente tenía algo que contar. Este proyecto necesitaba madurar al mismo ritmo que yo estaba viviendo todo lo que inspiró las canciones. Había experiencias, emociones y aprendizajes que no se podían acelerar.
Durante el proceso aprendí que tomarse tiempo no significa quedarse parado. A veces el trabajo más importante ocurre cuando estás viviendo, observando, equivocándote, creciendo y entendiendo lo que quieres expresar. Todo eso también forma parte de la creación.
Por supuesto, hubo momentos de duda en los que me pregunté si estaba tardando demasiado o si debía correr más. Pero hoy, escuchando el disco terminado, siento que haber respetado los tiempos del proceso fue una de las mejores decisiones que pude tomar.
Al final, Liminal habla precisamente de los cambios y las transiciones. Y las transiciones no entienden de prisas. Cada canción necesitó su espacio para convertirse en lo que es hoy, igual que yo necesité mi tiempo para convertirme en la persona y la artista que las podía contar.
¿Hay alguna canción de Liminal que te resulte especialmente difícil de cantar por la carga emocional que tiene detrás?
Pufff, sí… A Mitad habla del acompañar a alguien que está pasando por la batalla del cáncer y me emociona mucho cantarla.
Me cuestan muchas porque son canciones que nacieron de momentos en los que tuve que enfrentarme a emociones muy profundas y muy reales.
Lo curioso es que, aunque las escribí hace tiempo, las canciones tienen la capacidad de transportarte exactamente al lugar emocional desde el que fueron creadas. Hay veces que una frase, una melodía o incluso un silencio dentro de la canción me conecta de golpe con todo lo que sentía en aquel momento.
Pero también he aprendido que esa emoción forma parte de la magia de la música. Si una canción sigue emocionándome a mí después de haberla escrito y cantado tantas veces, significa que sigue viva. Y creo que es precisamente ahí donde puede conectar también con quienes la escuchan.
Durante la creación de Liminal hubo canciones que escribí casi como una necesidad, sin pensar siquiera que algún día las cantaría delante de otras personas. Por eso, cuando llegan al directo, se convierten en momentos muy especiales y también muy vulnerables.
Aun así, no cambiaría nada. Creo que las canciones que más cuestan son muchas veces las que más verdad contienen. Y si algo he intentado hacer en este disco es precisamente eso: contar mi verdad de la forma más honesta posible.
A lo largo de tu carrera has vivido diferentes etapas musicales. ¿Crees que por fin has encontrado el sonido que mejor te representa o sigues viéndote en constante transformación?
Creo que Liminal es, hasta la fecha, el trabajo que mejor me representa tanto a nivel musical como personal. Cuando escucho el disco siento que hay una coherencia entre lo que quiero contar, cómo lo cuento y cómo suena. Y eso es algo que he ido construyendo poco a poco a lo largo de todos estos años.
No creo que haya llegado a un punto final ni que exista un sonido definitivo. Si algo he aprendido es que los artistas estamos en constante evolución porque las personas también lo estamos. Las experiencias que vivimos, la música que escuchamos y las emociones que atravesamos inevitablemente transforman nuestra forma de crear.
Quizá la diferencia es que hoy me siento mucho más cómoda conmigo misma. Ya no tengo la necesidad de encajar en una etiqueta concreta ni de perseguir una tendencia determinada. Me interesa más ser fiel a lo que quiero expresar en cada momento y dejar que la música evolucione conmigo de una forma natural.
Por eso diría que sí, que Liminal representa el sonido más auténtico de la María de hoy. Pero también espero que dentro de unos años exista otra versión de mí que necesite contar cosas diferentes y encuentre nuevas formas de hacerlo.
Al final, este disco habla precisamente de eso: de aceptar que estamos en movimiento constante y que crecer también significa permitirse cambiar. Creo que la verdadera meta no es encontrar una versión definitiva de uno mismo, sino seguir reconociéndose en cada etapa del camino.
¿Qué te gustaría que sintiera una persona que escucha Liminal de principio a fin por primera vez?
Me gustaría que sintiera que no está solo. Creo que esa sería la mayor recompensa que me puede dar este disco.
Liminal nace de experiencias muy personales, de momentos de duda, de cambios, de pérdidas, de reconstrucción y también de esperanza. Pero, en el fondo, habla de emociones que todos vivimos en algún momento de nuestra vida.
Por eso espero que quien lo escuche pueda encontrar en alguna canción un reflejo de su propia historia. No espero que cada persona interprete el disco exactamente como yo lo viví. De hecho, una de las cosas más bonitas de la música es que cada uno la hace suya.
Lo que sí me gustaría es que al terminar el álbum sintiera que ha recorrido un viaje emocional, que ha conectado con algo dentro de sí mismo y que quizá se lleva alguna pregunta, alguna respuesta o simplemente una emoción que necesitaba sentir.
Y si tuviera que resumirlo en una sola idea, me gustaría que Liminal transmitiera esperanza. Porque aunque habla de momentos de incertidumbre, también habla de la capacidad que tenemos para transformarnos, para reconstruirnos y para encontrar luz incluso en etapas que a veces parecen oscuras.
Si alguien termina de escuchar el disco sintiéndose un poco más comprendido, un poco más acompañado o un poco más reconciliado consigo mismo, entonces sentiré que todo este viaje ha merecido la pena.
Este disco abre una nueva etapa para María Aguado. Cuando dentro de unos años vuelvas la vista atrás, ¿qué te gustaría que representara Liminal dentro de tu historia personal y artística?
Me gustaría que Liminal representara el momento en el que decidí ser completamente fiel a mí misma. Más allá de los números, las reproducciones o cualquier logro externo, espero recordar este disco como una etapa en la que me atreví a escucharme, a respetar mis tiempos y a contar mi historia con honestidad.
Creo que cada proyecto deja una huella diferente en la vida de un artista, pero siento que Liminal ocupa un lugar muy especial porque no solo refleja una evolución musical, sino también una transformación personal. Es un disco que me ha acompañado mientras aprendía a soltar, a aceptar los cambios y a entender que no siempre necesitamos tener todas las respuestas para seguir avanzando.
Cuando mire atrás dentro de unos años, me gustaría verlo como un punto de inflexión. Como ese lugar entre lo que fui y lo que estaba a punto de convertirme. Un disco que me recordó que crecer implica atravesar etapas de incertidumbre, pero que también es en esos espacios donde ocurren las transformaciones más importantes.
Y ojalá también represente una conexión real con las personas que lo escucharon. Porque al final las canciones dejan de pertenecernos cuando salen al mundo. Me encantaría pensar que Liminal no solo formó parte de mi historia, sino también de la historia de quienes encontraron refugio, compañía o un pedacito de sí mismos en estas canciones.
Si algún día vuelvo a escucharlo y siento que fue el disco que mejor capturó quién era en ese momento de mi vida, creo que no podría pedirle nada más.

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