El romance contemporáneo, la moda, el cine y el vértigo emocional de perseguir los sueños se unen en Tras los focos, la primera novela de Rebeca Domenech. Ambientada en una vibrante Nueva York y construida con una sensibilidad profundamente cinematográfica, la autora nos invita a mirar más allá del brillo de la fama para descubrir las inseguridades, contradicciones y emociones que se esconden detrás de cada personaje.
En esta entrevista hablamos con Rebeca sobre el proceso de creación de la novela, la influencia de su experiencia en medios como Vogue o ¡HOLA!, el peso de la moda dentro de la narrativa y cómo entiende la escritura desde una mirada visual y emocional muy cercana al lenguaje del cine.
Tras los focos mezcla romance, cine y moda dentro de una atmósfera muy cinematográfica. ¿En qué momento supiste que querías unir todos esos elementos en una misma historia?
Diré que no pudo haber surgido de una manera más orgánica. Es una historia que esperaba a que estuviera preparada para contarla. Tras los focos es un cóctel de quién soy, tanto en mi vida privada como profesional. He crecido en una familia que adora el cine: mi madre, los grandes clásicos hollywoodenses; y mi padre, el western. Yo, en cambio, aunque consumo distintos géneros, me fascina el romance y lo que se cuenta a través de él. Como buena soñadora, considero que no puede definirme más. ¿Y qué decir de la moda? Es mi herramienta de expresión más preciada. Adoro escribir sobre ella, por lo que no podía dejar de ser uno de los grandes pilares de la trama.
Brooke sueña con una vida de película y llega a Nueva York buscando abrirse paso en el mundo de la moda. ¿Cuánto hay de tus propias experiencias dentro de ese viaje personal y profesional?
Mucho. Siempre he querido vivir en Nueva York y crecer como periodista de moda allí, aunque, por cosas de la vida, todavía no se haya dado. Es una ciudad que, para mí, vibra a un ritmo completamente distinto. Realmente creo que no puede ser más cierta la mítica frase de Liza Minnelli que dicta que “si puedo triunfar allí, triunfaré en cualquier lugar”. Además, considero que no existe mejor escenario para reflexionar acerca de quiénes somos tras los focos. Un entramado de calles que hemos visto en mil y una películas pero que, al final del día, está repleto de personas normales, como todos nosotros. Con sus más y sus menos. Por todo esto decidí cederle el volante a Brooke para que me enseñara, antes de poder vivirlo yo misma, cómo debe sentirse el hecho de intentarlo, fracasar y también ganar en la Gran Manzana.
Has trabajado en medios como Vogue o ¡HOLA!. ¿Cómo ha influido tu visión del mundo editorial y de la moda a la hora de construir la novela y sus personajes?
La moda en Tras los focos es un personaje más. Me gustaba la idea de volcar en una novela todo lo que he aprendido durante estos años formando parte de dos de las cabeceras más emblemáticas de la industria. Como digo, la moda es una herramienta de expresión, por lo que a través de ella veremos cómo evolucionan los personajes y quiénes son. Hay personajes más peculiares y, por tanto, su moda es menos convencional; otros que son puros main characters y, por supuesto, su armario lo revela. Y otros que la usan sin darse cuenta de que dice más de ellos de lo que imaginan.
Ryan Blake parece representar todo el misterio que existe “tras los focos”. ¿Qué era lo que más te interesaba explorar a través de él: el mito del director de cine, la fama o la vulnerabilidad humana?
Me apetecía construir sobre él algo que considero que, a menudo, olvidamos: que detrás de una persona, más o menos conocida, existe alguien de carne y hueso, que, claro está, es vulnerable cuando todo se apaga. Y la importancia de enseñar esa faceta. El hecho de que sea director de cine creo que hace más entendible esa intención, dado que es alguien que, literalmente, está detrás de las cámaras.
En ella hablas de una historia donde “la realidad supera a la ficción”. ¿Crees que muchas veces idealizamos demasiado aquello que vemos desde fuera?
¿En la sociedad actual? La mayoría de las veces. Yo misma lo he hecho. Cuando alguien se guía por lo que dicen los demás o por lo que otros comparten, pierde su propia voz. Aunque también es cierto que, incluso sin tener una idea preconcebida sobre algo, podemos equivocarnos.
La novela tiene un fuerte componente visual y emocional. ¿Escribes imaginando escenas casi como si estuvieras dirigiendo una película?
Sí, en Tras los focos, todo detalle tiene algo que decir. Escribí la historia imaginando cómo sería su adaptación audiovisual. Qué quería que no pasara desapercibido para el espectador y, por tanto, tampoco para el lector.
¿Qué importancia tiene Nueva York dentro de la historia? ¿La ciudad funciona casi como un personaje más?
Nueva York es un personaje más al 100%. Tras los focos es una carta de amor a la ciudad que nunca duerme, aunque también muestra su cara menos adorada.
Brooke admira profundamente a Ryan antes incluso de conocerlo. ¿Te interesaba reflexionar sobre cómo construimos imágenes idealizadas de las personas que admiramos?
Sí, exacto. Me despierta mucha curiosidad plasmar ese paralelismo que existe entre lo que creemos saber y lo que realmente sabemos.
En la sinopsis aparece una idea muy potente: “hay historias que solo funcionan cuando te atreves a salir del guion”. ¿Qué significa esa frase para ti a nivel personal?
Más de lo que a priori pueda parecer. Soy alguien sumamente cuadriculado y, en la mayoría de situaciones en mi vida, he esperado a tener todas las respuestas para tomar acción. Contradictoriamente, algunas de las mejores cosas que me han pasado han surgido de imprevistos.
¿Qué fue lo más complicado a la hora de escribir una comedia romántica sin caer en clichés?
Debo admitir que no me gusta tratar la palabra cliché de forma negativa, dado que algunos de ellos me han mantenido atrapada al papel o a la pantalla a lo largo de los años.
La novela parece moverse constantemente entre el brillo de la industria y la intimidad de los personajes. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre ambas partes?
Hay alguien muy especial que una vez me dijo que por qué me empeñaba en permanecer oculta cuando, quizá, mi destino era “brillar”. Y fue algo que se me quedó grabado.
Has comentado que entiendes la escritura desde una mirada cinematográfica. ¿Qué películas, directores o romances del cine han influido más en Tras los focos?
En cuanto a películas, diré que El diablo viste de Prada, Princesa por sorpresa y Antes del amanecer. Son historias que siguen cautivándome a día de hoy.
En una época marcada por las redes sociales y la exposición constante, ¿crees que seguimos teniendo miedo a mostrar quiénes somos realmente?
Sí, sin duda alguna. Quiero creer que, ante tanta exposición, hay quienes se rebelan y alzan la voz mostrando su verdad, porque es algo que veo en el día a día.
Tras los focos es tu primera novela. ¿Cómo has vivido el salto de periodista a escritora de ficción?
Ha sido un proceso muy emocionante. Decidí aventurarme en la ficción después de años sintiendo que, a pesar de adorar el mundo de los medios y la moda, necesitaba una libertad creativa que no estaba encontrando.
Después de esta primera publicación, ¿te gustaría seguir explorando el romance contemporáneo y el universo audiovisual en futuras historias o te atraen otros géneros completamente distintos?
Por ahora me interesa seguir creciendo en el romance contemporáneo y seguir potenciándolo a través de una mirada cinematográfica. Me encantaría construir más historias, con la moda y el lujo presentes, aunque quizá desde otro prisma, no tan protagonistas.

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