Hay momentos en la vida en los que el silencio pesa más que el ruido y en los que la única salida posible es mirar hacia dentro. Soraya Arnelas conoce bien ese territorio. Tras más de dos décadas de carrera, éxitos internacionales y una trayectoria que la ha consolidado como una de las voces imprescindibles del pop-dance español, la artista extremeña atraviesa ahora una etapa marcada por la madurez emocional, la introspección y la reconstrucción personal.
Este nuevo capítulo vital coincide con un doble hito profesional. Por un lado, Soraya se prepara para el estreno del espectáculo musical Flashback Show Europa… Do you remember?, un show inmersivo que invita al público a viajar por los grandes éxitos de los años 80, 90 y 2000 y que llegará el 12 de marzo al Teatro CaixaBank Príncipe Pío de Madrid . Sobre el escenario, compartirá protagonismo con un potente elenco en un espectáculo que apela directamente a la memoria emocional colectiva.
Por otro, presenta Ilumina, un trabajo gestado durante tres años que nace de uno de los periodos más difíciles de su vida y que se convierte en un ejercicio de sanación, reencuentro y luz. Lejos de ser únicamente un álbum de música electrónica, Ilumina funciona como un viaje interior donde conviven la pérdida, la resiliencia, la espiritualidad y la búsqueda del equilibrio.
Con una producción que recorre el pop electrónico, el trance y los sonidos afrohouse, Soraya reivindica el poder emocional de la música de baile y demuestra que la pista también puede ser un espacio para sentir, sanar y reconstruirse. En este disco —que ella misma define como el más personal de su carrera— la artista no solo canta: se expone, se cuestiona y se reconoce.
En esta conversación, Soraya habla sin filtros sobre el duelo, la maternidad, la madurez, la independencia creativa, la industria musical actual y el valor de mantenerse fiel a una misma. También reflexiona sobre el significado del éxito después de 20 años en la profesión y envía un mensaje claro a las nuevas generaciones: la autenticidad sigue siendo la única brújula válida.
Porque si algo deja claro esta nueva etapa es que la luz no siempre llega desde fuera: a veces se construye desde dentro.
¿En qué momento vital nació este álbum?
Ilumina nace de la necesidad de, justamente el nombre del álbum, de la luz, de atraer la luz, de estar en conexión directa con la mujer que soy, de tratar de ser feliz. Y obviamente, por lo que ya estoy contando, se puede adivinar que nace quizás en uno de los momentos más tristes de mis 43 años. Y en tres años pues una evolución natural de lucha, de sacrificio, de querer evolucionar, de reencuentro con una misma. Ha sido un proceso muy interesante, la verdad, muy bonito, a veces duro, pero claro, cuando uno después de estar intentando subir a la cima llega a la cima y lo ve todo desde arriba, pues hombre, el paisaje que yo veo ahora mismo ha merecido la pena la lucha.
¿Qué emociones atraviesan el disco?
Adrenalina, ha habido tristeza, ha habido alegría, ha habido mucha lucha. Ha habido muchas preguntas, mucho diálogo interno. Es que ha sido una búsqueda, ha sido un diálogo continuo conmigo misma y muchísimas emociones, ya te digo, desde las más tristes hacia lo más extremo, hacia justamente como me siento ahora. Yo siempre he definido la palabra Ilumina como ese brillo que el cuerpo emana debido a estar en consonancia con la esencia de uno. Yo siento que estos tres años han sido como te decía antes, subir a una montaña, todo lo que conlleva eso, pues cosas muy extremas, pero sabiendo muy claro dónde quería llegar, que era a sacar un trabajo al 100% con lo que yo siento, a encontrar la luz y una vez más esto quiere decir que la música me salva. Para mí la música siempre ha sido mi propia terapia y aquí una vez más lo vuelvo a recalcar: Ilumina ha sido mi salvación, Ilumina ha sido un trabajo personal muy fuerte y estoy muy orgullosa.
¿Buscabas un sonido global o una evolución natural?
Correcto, era una evolución natural. De hecho es que no tenía planeado el álbum, el álbum yo no lo tenía planeado desde el principio. Me he permitido poco a poco ir sintiendo, me he permitido poco a poco ir componiendo las letras sin tener que estar creando un concepto. Yo sí que tenía una cosa clara y era que lo que iba a sacar en ese álbum era música de baile. Creo y sigo pensando que se puede emocionar, se puede tocar el corazón a través de la música electrónica de baile. Parece que la música de baile pues siempre te invita a la felicidad y te invita a la fiesta, pero también a través de la música electrónica y sobre todo en este caso el trance para mí ha sido un estilo musical que ha sabido sacarme una parte emocional muy importante y así ir construyendo pues tal y como me iba pidiendo el corazón.
¿Qué canción te representa mejor ahora mismo?
Pues mira, hay dos. Bueno, a ver, todas, es que es muy difícil porque todas nacen de la experiencia personal, pero quizás ahora, ahora, ahora dos: Ilumina porque Ilumina para mí es “lo has conseguido, hoy puedes brillar, no mires atrás”, es la confirmación de quién soy, es haber encontrado el Ilumina como te digo. Y luego por ejemplo “¿Y qué?”, la canción de “¿Y qué?” también tiene un mensaje muy bonito, es aceptar que no siempre salen bien las cosas. Yo creo que estoy en un momento de mi vida en el que afronto esas cosas que no salen pues con una madurez y con una mano izquierda que en otro momento y quizás con la juventud pues no me lo hubiese permitido. Me hubiera hecho muchas más preguntas, me hubiera enfadado, pero no, en cambio ahora pues voy sorteando las cosas que la vida me da con mucha más mano izquierda y esto de verdad que hubiese sido impensable hace años. Ahora siento que estoy como mucho más en calma conmigo misma y todo tiene que ver por eso, por ese diálogo que yo vengo haciendo desde hace años. La madurez también hace, la experiencia y bueno se agradece por el bien de la salud mental y física de uno.
En temas como “Fénix” se percibe renacimiento. ¿De qué has tenido que reconstruirte?
En mi caso a ver, yo creo que cada persona lidia con unas circunstancias en la vida y quizás a mí como Soraya Arnelas pues de la pérdida de un bebé, cambios generacionales, sobre todo hay una cosa que a mí me sigue persiguiendo desde siempre, pero desde que yo era pequeña y es la curiosidad, el hecho de seguir evolucionando. A mí no me gusta cruzarme de brazos y dar por hecho lo que está pasando alrededor. Para nada. Yo me gusta estar siempre a la altura de cada etapa, de cada paso que doy en el camino, a cada momento que mi carrera va evolucionando me gusta seguir indagando nuevos estilos, me gusta sorprender incluso a mí misma. A mí me encanta darle una vuelta a mi look, a mi sonido, a mis letras. Así es que y eso es una cosa que sí que no lo voy a poder evitar porque soy curiosa por nacimiento, lo cual bueno pues no lo veo como algo malo, ojo, yo creo que todos deberíamos ser curiosos para no estancarnos.
¿Qué papel ha jugado tu propio sello y la independencia creativa en este disco?
Todo. Por eso tomé la decisión hace unos cuantos años de montar mi sello discográfico. Tener la libertad de poder trabajar con quien yo quiera, de poder tener la libertad de los tiempos, el dinero obviamente, el reinvertir lo que yo crea que sea necesario, apostar incluso por cosas que a lo mejor mi equipo no ve inicialmente y a mí me gusta tomar el mando y arriesgarme. Eso en una multinacional es imposible; ahí hay una serie de jerarquías en las que todo pasa por un montón de departamentos y quizás cuando uno ya ha perdido las ganas es cuando llega el sí o el no. Entonces yo creo que parte también de esta tranquilidad que estoy viviendo como artista viene de eso, de no tener tantas exigencias por parte de otras personas y otros equipos más que el mío, que siente como yo, y la última decisión de todo la tomo yo. Esa libertad a mí me da una tranquilidad que no he tenido en mis años de estar con una discográfica.
Han pasado más de 20 años desde aquel Operación Triunfo que te dio a conocer. ¿Qué le dirías a aquella Soraya que empezaba?
Déjate guiar por tu intuición, te va a ir bien. La verdad, eso sí: sé realista, Soraya. Ten paciencia con muchas cosas, pero sé realista. Es decir, no tomes decisiones a lo loco ni apuestes todo a una sola cosa. Vete dejándote guiar por tu intuición, que como siempre tu intuición te va a guiar.
Has transitado por el pop, el dance europeo, sonidos remember y electrónica espiritual. ¿Qué te impulsa a seguir evolucionando?
Pues la necesidad de vivir nuevas experiencias, que estoy segura de que se van a reflejar en mis canciones. Mis experiencias vitales personales, mis relaciones con mi pareja, con mis hijas, con lo que me rodea, lo que pasa en el mundo… todo influye. Yo ahora mismo estoy en un momento en el que, como muchos artistas en estos tiempos que estamos viviendo tan oscuros, potenciamos esa espiritualidad y escribimos sobre ello.
Yo soy una mujer profunda. Me gusta hablar conmigo misma, plantearme cosas. Tengo mucha fe: creo en Dios, en mis ángeles de la guarda. Llevo escribiéndoles desde hace muchos años. A veces de una manera más obvia, otras menos, pero escribo de lo que siento y de lo que vivo. Escribo como madre, como mujer, como esposa y como profesional de la música. Todo lo que viva me sirve para escribir canciones.
Dreamer marcó una etapa club y Universe in Me una dimensión introspectiva. ¿Dónde se sitúa Ilumina?
En las dos. Yo creo que Ilumina es la recopilación de todo, es la meta, es la vista desde arriba. Nada es casualidad en estos 20 años. Empecé con el pop-dance, pasé por sonidos remember y ahora en Ilumina puedes encontrar el piano trance, sonidos club, DJs, temáticas introspectivas y también otras más ligeras. Por eso digo que Ilumina es la congregación de quién soy ahora mismo, un compendio de todos esos álbumes y de estos 20 años.
¿Sientes que la música electrónica ha sido tu refugio emocional?
Sí, la música de baile siempre me ha salvado. He pasado por momentos más oscuros y mi banda sonora siempre ha sido la música de baile. Pero música de baile con mensaje. Hay grandes himnos electrónicos que hablan de cosas profundas. Estar en la pista de baile no significa solo bailar; hay gente sintiendo.
Por eso también estoy haciendo música en castellano: quiero que se entienda bien el mensaje. En Ilumina puedes sentir el desamor, puedes sacar ese alma guerrera, puedes resurgir. Es importante que la música de baile vaya asociada a grandes mensajes.
Tras Eurovisión y tantos escenarios internacionales, ¿qué significa hoy el éxito?
El éxito para mí es el equilibrio —aunque sea imperfecto— entre mi familia y mi profesión. Haber conseguido estar 20 años en la industria musical y haber formado una familia con todo lo que conlleva esta carrera: viajes, soledad, sacrificio…
Llevo casi 14 años con mi marido, tengo dos hijas, mis padres siguen conmigo. Eso es un éxito. Y que sigan contratándome, que promotores y marcas sigan contando conmigo. No necesito números uno ni vender millones. Esta continuidad es el gran éxito.
¿Cómo percibes la industria musical actual frente a la que conociste al empezar?
Lo primero que me viene a la cabeza es la infidelidad del público. Hoy hay tanta oferta, tantos artistas, tanto consumo… que el público va y viene. Es normal.
Los clubes de fans ya no son tan fuertes. Antes viajaban, seguían conciertos… ahora todo es diferente. También noto al público más exigente y el mercado más frío. Antes hacíamos quedadas, todo era más cercano. Ahora lo siento más distante.
¿Qué has descubierto trabajando con la nueva generación de productores?
Que vienen sin miedo, confiando en su sonido, con ideas claras y visión internacional. Más de la mitad de los productores del disco no superan los 25 años. Estoy muy sorprendida del talento que tenemos en España.
¿Qué importancia tiene lo visual en esta nueva etapa?
Muchísima. Aunque algunos artistas invierten menos, yo sigo creyendo en el impacto visual. La imagen suma al proyecto sonoro. Mucha gente descubre canciones a través del videoclip. Por eso he sacado nueve videoclips y no descarto alguno más.
Las redes sociales permiten cercanía, pero también exposición constante. ¿Dónde marcas los límites?
No, no estoy de acuerdo. Exposición constante siempre y cuando tú quieras. Cuando uno es dueño de sus redes sociales, la exposición y los límites los marcas tú. Es decir, si yo no quiero subir nada de contenido durante cuatro o cinco días no pasa nada. Sí, se caen las estadísticas y todo esto, probablemente mi equipo me diga: “oye, ten cuidado”, vale, me parece muy bien, pero si yo decido no subir nada no lo subo y la vida no se termina.
Ojo, hay que darle importancia a lo que verdaderamente lo tiene. Yo estoy ahora mismo en un momento en el que acabo de sacar un álbum, llevo tres años centrada en eso y ahora estoy en promoción, conciertos y otros proyectos, y estoy cansada de las redes sociales, lo cual estoy subiendo un poquito menos. Y estoy justamente en plena acción, pero no importa.
Uno tiene el control de sus redes sociales y no está obligado. Eso es algo que también tengo que agradecer al hecho de ser mi propia jefa y tener mi propia empresa: nadie me exige lo que tengo que subir o no.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las nuevas generaciones?
Que la realidad no está en las redes sociales. Está en tu familia, en tus amigos, en las conversaciones cara a cara. Deberíamos invertir más tiempo en la vida real.
Y para quienes quieran dedicarse al arte o a cualquier profesión: que confíen en sí mismos, que no sigan modas, que creen su propia corriente. Somos nuestros propios números uno y debemos creer en lo que llevamos dentro.
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