En La doble víctima, el escritor y abogado Pablo Alaña vuelve a adentrarse en los rincones más oscuros de la condición humana con un thriller judicial y psicológico que sitúa al lector ante una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto podemos distinguir a una víctima de un verdugo cuando las pruebas parecen contar una historia diferente? Publicada por Grijalbo en octubre de 2026, la novela arranca con el asesinato de un adolescente durante la noche de Carnaval en Santander. La investigación señala a Alba Ferrero, una joven de dieciocho años que ha sufrido acoso escolar durante meses y que, de pronto, pasa de ser víctima a convertirse en la principal sospechosa. A partir de ese momento, las apariencias, los secretos familiares y un juicio mediático amenazan con cambiarlo todo.
Nacido en Castelló de la Plana en 1991, Pablo Alaña vive en Santander desde los ocho años, ciudad que conoce bien y que vuelve a ocupar un lugar destacado en su literatura. Licenciado en Derecho por la Universidad de Cantabria y con un máster en Derecho de la Empresa cursado en Deusto e ICADE, compagina su profesión de abogado con la escritura. Debutó con La sospecha eterna, novela que obtuvo el Premio València Nova de Narrativa en castellano en 2022, y continuó su trayectoria con El hijo del asesino, publicada por Grijalbo en 2025. En su nueva obra, vuelve a unir literatura y derecho para explorar los límites de la justicia, el peso de los prejuicios y las consecuencias del acoso. En esta entrevista para Tu Otra Alternativa, el autor nos habla del origen de la novela, de la construcción de sus personajes y de los interrogantes que quiere dejar en la mente de los lectores.
ENTREVISTA A PABLO ALAÑA, AUTOR DE
LA DOBLE VÍCTIMA
1. La doble víctima parte de un asesinato que conmociona Santander y coloca a Alba en el centro de la investigación. ¿Qué fue lo que te llevó a construir una historia alrededor de un crimen entre adolescentes y sus consecuencias?
La historia nace de una imagen muy concreta: la de una joven víctima bullying que rápidamente se convierte en la principal sospechosa del asesinato de un chico que la humillaba. Y también de una pregunta que, como abogado, suelo formularme: ¿las pruebas cuentan siempre toda la verdad? Con esas dos premisas, construyo una novela que combina lo policíaco y el thriller judicial y en la que se explora, entre otras cuestiones, las heridas y los miedos que pueden arrastrar los adolescentes pese a su corta trayectoria vital y cómo todo ello sacude directa e indirectamente a su entorno.
2. Alba ha sufrido bullying y humillaciones por parte de uno de sus compañeros. ¿Qué querías explorar sobre las consecuencias que puede tener el acoso cuando deja de ser algo que ocurre únicamente dentro de las aulas?
Quería hablar del bullying en los tiempos actuales, ese que traspasa las paredes del centro escolar, persigue al acosado a todas horas y provoca que las heridas no dejen de sangrar en ningún momento. También buscaba indagar en las emociones que afloran en esa situación y en lo que puede desencadenarse cuando las sospechas de un crimen apuntan, precisamente, a quien era víctima de acoso. De ahí el título, La doble víctima, y la pregunta que sobrevuela la novela: ¿quién es víctima y quién verdugo?
3. El lector se encuentra desde las primeras páginas ante una pregunta fundamental: ¿qué ocurrió realmente aquella noche? ¿Cómo trabajaste la tensión entre aquello que sabemos, aquello que creemos saber y aquello que todavía desconocemos?
Para mí, la clave es la dosificación de la información y el juego con los puntos de vista. Un nuevo dato o una interpretación que nadie había sabido dar a los hechos puede cambiarlo todo. En ese sentido, la novela esconde muchas sorpresas, y a menudo cambiamos de perspectiva siguiendo la acción desde distintos personajes.
4. Una parte importante de la novela transcurre alrededor del juicio. ¿Qué posibilidades narrativas encontraste en llevar una historia de suspense al terreno judicial?
El ámbito judicial es perfecto para una historia de misterio y suspense, tanto en el plano de la instrucción judicial como en de los juicios. En la novela reflejo las dos partes. La instrucción nos sumerge en la investigación policial, dirigida por un juez instructor impulsivo y que carga con las consecuencias de un error pasado, y con una abogada que lucha por conseguir que su clienta quede al margen del caso cuanto antes. La parte del juicio con jurado popular nos transporta directamente al palacio de justicia de Santander, a la sala de vistas, donde se destripará la vida de las numerosas personas involucradas, aflorarán los miedos, las mentiras, los intereses ocultos… Las posibilidades narrativas en el thriller judicial son muy amplias, y muchos de sus temas nos tocan en lo más hondo.
5. Como abogado, conoces de primera mano el funcionamiento de la justicia. ¿Hasta qué punto tu experiencia profesional ha influido en la construcción de La doble víctima?
Aunque todos los personajes y situaciones que describo son totalmente ficticios, mi profesión de abogado sin duda me ha servido para nutrirme de vivencias y conocimientos técnicos que vuelco en la novela y que creo que ayudan a recrear con fidelidad el mundo de la justicia y los tribunales. Además, también me ha permitido idear giros y vueltas de tuerca que quizá, sin esa experiencia, no habría sabido encontrar. Eso sí, no se trata de un manual de derecho ni un libro para profesionales del ámbito jurídico, y me permito algunas simplificaciones procedimentales porque mi prioridad es entretener al lector y que disfrute de la intriga policial y judicial que encierra La doble víctima.
6. En la novela aparece una idea especialmente interesante: que una sentencia y la verdad no tienen por qué ser necesariamente la misma cosa. ¿Qué reflexión querías plantear sobre los límites de la justicia?
A veces, en los tribunales, la línea entre la verdad y la mentira es muy delgada, y la percepción de los hechos cambia mucho según cómo se cuenten las cosas. El derecho y los juicios no son una ciencia exacta, y quería trasladar al lector la dificultad que entraña tomar decisiones en ese contexto. Porque, al final, en los tribunales, la verdad solo puede ser una: la que refleja la sentencia. Y el peso de la responsabilidad para todas las personas que intervienen, por ejemplo, la fiscal o la abogada defensora, puede ser muy grande. Y también las consecuencias.
7. Las dos familias implicadas en la historia viven el caso desde lugares muy diferentes. ¿Qué te interesaba contar a través de ese choque entre familias después de una tragedia?
Quería explorar el abismo al que cada una se enfrenta desde que se produce el crimen. Cómo se sienten, cómo afrontan la situación y cómo se relacionan entre ellas a partir de la muerte de Nacho Guerra. Ambas viven muy cerca y se conocen, y la muerte de Nacho hace que todo salte por los aires. También buscaba hablar de las apariencias, del aislamiento social que puede producirse cuando alguien pasa a ser sospechoso de un crimen y de las consecuencias de los juicios paralelos. Me interesaba explorar todos los recovecos psicológicos de cada personaje y, a la vez, construir una historia que mantuviera en vilo al lector en todo momento, sumido en la duda y deseando descubrir la verdad.
8. Santander no es simplemente el escenario de la novela, sino que tiene una presencia importante en la historia. ¿Qué supone para ti ambientar un thriller en una ciudad que conoces tan bien?
Santander ha sido una fuente de inspiración para la novela. Hay muchos lugares de la ciudad que invitaban a ambientar la historia en ellos, y eso me ha sucedido en varias ocasiones. Además, quería rendirle homenaje, porque vivo aquí desde los ocho años, y he disfrutado colocando a los personajes en sitios que frecuento, como El Sardinero, la Playa de El Camello o el complejo judicial de Las Salesas.
9. La noche de Carnaval sirve como punto de partida para los acontecimientos. ¿Qué te aportaba narrativamente una celebración marcada por los disfraces, el anonimato y la multitud?
Me permitía partir de un contraste extremo que está presente en toda la novela: la fiesta, la celebración y la alegría propias del Carnaval frente al horror, el pánico y la desesperación que desencadena un crimen. Todo en una misma noche.
10. En La doble víctima los testimonios, las pruebas y las distintas versiones de los hechos tienen un peso fundamental. ¿Cómo conseguiste mantener el misterio sin perder de vista la parte humana de la historia?
En las investigaciones policiales y en los juicios mediáticos las pasiones y las emociones se disparan, y todo se encuentra sometido al escrutinio público. La parte humana, dramática, es fundamental en la historia, y por eso en cada intervención, declaración o testimonio me esforzaba en contar o mostrar al lector cómo se sentía quien hablaba, quien preguntaba, quien simplemente escuchaba… Mi objetivo era que tuviera una perspectiva muy amplia de la historia y de la vida de esos personajes, y por eso escogí crear una novela que prácticamente podríamos decir que es coral.
11. Después de La sospecha eterna y El hijo del asesino, vuelves a combinar tus dos grandes ámbitos: la literatura y el derecho. ¿Qué has descubierto como escritor al unir ambas facetas en una novela como esta?
Que ambos tienen muchos puntos en común y, en el fondo, nos hablan de la vida, de lo que le puede pasar a una persona y sus efectos. La literatura nos lo cuenta de forma viva, con emociones, y el derecho lo regula de manera aséptica, fría.
12. Sin desvelar nada del argumento, ¿qué te gustaría que el lector se preguntara cuando cierre La doble víctima: sobre la justicia, sobre el bullying, sobre la verdad o sobre la forma en que juzgamos a los demás?
La novela plantea muchos temas y hay varias preguntas que atraviesan la trama, pero yo no trato de dar una respuesta. Aunque sí busco que el lector, al cerrarla, pueda quedarse pensando en si verdad y justicia son siempre lo mismo, en el daño que genera el acoso y en los prejuicios sociales y las apariencias.


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