Hay escritores que encuentran sus historias en la imaginación y otros que las descubren en los rincones menos visibles del pasado. Olga Luján pertenece a estos últimos. Su relación con la escritura ha estado siempre vinculada a la curiosidad, a la lectura y, sobre todo, a la necesidad de rescatar historias y personajes que, pese a formar parte de nuestra Historia, quedaron lejos de los grandes nombres y de los libros que tradicionalmente la han contado.
Su trayectoria literaria comenzó después de un importante cambio en su vida y fue creciendo desde los relatos cortos, los artículos y los proyectos culturales hasta desembocar en su primera novela, Entre vinos hablaos, publicada en 2021. Una historia familiar descubierta muchos años después de los acontecimientos que narra y que llevó a Olga a investigar el pasado de su propia familia y a reconstruir una época marcada por profundos cambios sociales y políticos.
Después llegó La teniente de ayas, una novela que recupera la figura de doña Francisca Tacón y Aché, un personaje histórico prácticamente desconocido para el gran público y cuya vida llevó a la autora hasta el Archivo de Palacio para reconstruir una historia en la que conviven personajes reales, investigación histórica y ficción.
En esta entrevista para Tu Otra Alternativa, Olga Luján habla de sus comienzos, de la relación entre realidad y ficción, de su pasión por la Historia y de su particular manera de acercarse a quienes la vivieron desde un segundo plano. También nos cuenta qué supuso enfrentarse a una novela de más de quinientas páginas, qué importancia tienen para ella los lectores y qué podemos esperar de sus próximos proyectos.
Olga, antes de hablar de tus novelas, quiero viajar al principio de todo. ¿Cuándo descubriste que la escritura podía convertirse en una parte fundamental de tu vida y qué significaba para ti escribir antes de publicar tu primera novela?
¡Uff! Creo que vamos a tener que viajar muchos, pero muchos años porque no sé cuando lo descubrí. Lo que sí conozco es mi afición por leer y, eso nació con el uso de la razón. En cuanto a escribir… siempre me gusto inventar historias, solo tuve que esperar a que llegara el momento adecuado.
En 2002 un giro radical en tu vida, la pérdida progresiva de visión, te obligó a abandonar tu profesión como enfermera. ¿Cómo recuerdas aquella etapa de transformación y en qué momento sentiste que las letras podían convertirse en un nuevo camino para ti?
Un día decidí borrar todo lo que me pudiera haber hecho daño a lo largo de la vida y, así continuar en paz. Pues bien, ese momento sobre el que preguntas quedó en aquel limbo donde no me gusta regresar. Como y ate he comentado, las letras siempre estuvieron ahí, agazapadas y pendientes de que les diera salida.
Antes de convertirte en novelista ya habías participado en certámenes de relato corto, escrito artículos y desarrollado diferentes proyectos culturales. ¿Qué aprendiste de aquellos primeros años que todavía permanece en tu manera de escribir?
Aprendí mucho, sobre todo a enfrentarme al público y pulir mis escritos. Ambos aspectos son tan importantes en la vida de un escritor, como el de encontrar una historia y enganchar al lector. En cuanto a organizar eventos literarios, me ofreció la posibilidad de conocer a otros muchos que estaban en el mismo camino. Su compañía me enseñó y me ayudó a enfrentarme a un terreno desconocido.
La verdad es que recuerdo esa época con cariño, aunque si he de ser sincera te diré que no me gustaría volver a ella, entre otras cosas porque es muy dura.
En 2021 llegó tu primera novela, Entre vinos hablaos. La historia nace de un episodio real de tu familia que descubriste muchos años después de que ocurriera. ¿Qué sentiste cuando conociste la historia de la venganza de tu abuelo y comprendiste que allí podía existir una novela?
Ese sentimiento es inexplicable. En aquel momento, ya había decidido dejar los relatos y publicar una novela. Buscaba una idea sin encontrar la perfecta, quizá porque la historia de mi familia sobrevolaba por encima de todas. El problema era que todos teníamos el principio y nadie conocía el final. Un día, de repente, apareció ese desenlace, sin que no lo buscáramos. En realidad, creo que lo ocurrió es que la verdad llegó a mí para salir a la luz. Fue tan inesperado, tan bonito y me siento tan orgullosa de llevar esa herencia en mi sangre que necesitaba gritarlo a los cuatro vientos.
He de confesar que nunca creí que llegara tan lejos, algo que añade más satisfacción.
Entre vinos hablaos no solo cuenta una historia familiar: a través de ella recorres la España de 1920 a 1940, la República, la Guerra Civil, las diferencias sociales, la situación de la mujer o la lucha por el voto femenino. ¿Qué fue más difícil: investigar la Historia o decidir qué parte de esa Historia debía entrar en la novela?
Nada fue difícil. El camino de documentación e investigación fue tan enriquecedor, tanto a nivel familiar como a nivel de conocimiento, que se pasó volando. De pronto, tenía en mis manos una historia sorprendente y muy adictiva. Escribirla era como viajar a otro tiempo, con todo lo bueno y lo malo del mismo, aunque con el orgullo de saber que merecía la pena dar a conocer la historia de un hombre, a quien era de justicia dar un reconocimiento.
Tu primera novela te abrió las puertas de la novela histórica, un género que también protagoniza La teniente de ayas. ¿Qué tiene la Historia que te resulta tan atractivo como escritora? ¿Hay alguna época que todavía tengas pendiente de convertir en literatura?
¡Me encanta la Historia!¿Por qué? No lo sé. Puede que por aprender, o quizá por curiosa o quien sabe si por el afán de poder juzgar el presenteatravés de nuestra propia evolución. En realidad creo que es por todo a la vez.
Dicen que conocer la Historia es la única forma de no volver a cometerla. Yo creo que, partiendo de la base de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y que está ampliamente demostrado que hemos repetido la mayoría de los errores; el hecho de aprnder, conocer y valorar es imprescindible para poder continuar. En caso contrario acabaremos extinguidos.
Sobre tu pregunta de una época pendiente, a día de hoy no hay ninguna. Me muevo entre el siglo XIX hastamediados del XX. Ambos me apasionan y de momento pretendo seguir viviendo en ellos. Más adelante…. ya se verá.
Llegamos a La teniente de ayas. ¿Cómo descubriste a doña Francisca Tacón y Aché, un personaje histórico del que, según has contado, incluso algunos historiadores desconocían la función de teniente de aya?
Apareció por casualidad, aunque como dijo Picasso sobre la llegada de las musas cuando estuviera trabajando, a mi me sucedió leyendo. Si me gusta la Historia es para contar historias reales. Verdad es, que van aderezadas de ficción, pero siempre en torno a un hecho o suceso ocurrido en la realidad. tuve la suerte de encontrarla en un articulo de periodico que apareció en otra búsqueda. Ya sabes, esas cosas que tiene el destino…
Francisca Tacón y Aché estuvo vinculada a la educación de dos generaciones de reyes, llegó a ser nombrada abuela aya y terminó recibiendo el título de condesa de Peralta. ¿Qué fue lo primero que te fascinó de ella para decidir que merecía convertirse en protagonista de una novela?
Lo primero que me atrajo fue el título del artículo; La teniente de ayas. Entonces, me pregunté que era eso y a que se refería. Nada más leerlo supe que tenía una novela inédita, tanto por el personaje como por la profesión. Más tarde empecé a indagar sobre el tema y vi que se había escrito muy poco y de ella, más bien nada. Lo que potencialmente era una novela, se convirtió en un reto. A partir de ahí, dejé todo lo que tenía entre manos y me volqué y trasladé al Palacio Real de Madrid. y esto último es literal, puesto que toda la información sobre doña Francisca se hallaba allí mismo, en el Archivo de Palacio.
En la novela encontramos Palacio Real, secretos, diferencias sociales, duelos, bandoleros, relaciones de poder y personajes que viven muy cerca de la corte sin pertenecer realmente a ella. ¿Qué querías mostrar de aquella España que quizá no encontramos cuando la Historia se cuenta únicamente desde los grandes nombres?
Quería contar lo que me gusta conocer, los personajes olvidados que dan relieve a la Historia de España y configuran la hazaña o las gestas de otros. son personas, tan o mas importantes que los célebres y merecen su lugar. Con mi novela he intentado aportar mi granito de arena a tal pretensión y, a juzgar por los lectores, me alegro de haberlo hecho.
Uno de los elementos que conecta Entre vinos hablaos con La teniente de ayas es tu interés por las personas que viven la Historia desde abajo, por aquellos personajes que no suelen aparecer en los grandes libros. ¿Es esa mirada hacia la “historia en minúsculas” lo que define tu manera de entender la novela histórica?
Define mi manera de conocer la novela histórica, de conocer la Historia y de conocer la vida que me ha tocado vivir. siempre he creído que no hay nada, ni nadie más grande que otro. Las personas, todas laspersonas tienen valores, aunque es verdad que unos más que otros. como mis personajes, nadie es bueno del todo ni malo hasta el infinito, siempre hay razones, unas comprensibles y otras no tanto, pero razones al fin y al cabo. Me gusta aprender de todo y de todos, tanto de lo que entiendo y de lo que no, el caso es conocer e intentar aprender.
Has trabajado con documentación histórica para construir tus novelas, pero también necesitas crear ficción alrededor de personajes y acontecimientos reales. ¿Dónde colocas tú la frontera entre rigor histórico y libertad literaria?
Cuando pones tu firma en un escrito, reconoces que eso está hecho por ti. Bien, todo lo que escribo cumple a rajatabla con el rigor histórico en cuanto a sucesos, fechas y acontecimientos. No obstante, al escribir de algo que no has vivido y,mas aún, que ni siquiera habías nacido, es imposible conocer con detalle hasta el último recoveco. Para mí la ficción consiste en rellenar huecos, aunque lo hago también desde la realidad. Por ejemplo, si hablo de un duelo, procuro informarme y leer casos de aquel momento para aplicárselo a mis personajes. Si escribo sobre bandoleros, busco ensayos y realidades que pueda atribuir a los míos. Así, ocurre con todo.
La teniente de ayas supone además un salto importante respecto a tu primera novela: una historia de más de quinientas páginas, ambientada en diferentes escenarios y con una compleja trama de personajes. ¿Qué ha cambiado en Olga Luján como escritora entre aquella primera novela y la autora que hoy firma La teniente de ayas?
Si esperas que te diga que he madurado y tal y tal, siento desilusionarte, porque soy muy terrenal, a veces demasiado. Mi gran miedo al publicar la teniente era haber cambiado. me gusta mi estilo y me siento cómoda en él, además de que los lectores así melo han hecho ver también. Lo primero que pregunté fue si me encontraban a mí entre esas letras. Saber que sí fue una satisfacción tremenda.
En cuanto a trabajar con muchos personajes, he de confesar que no sé hacerlo de otra manera. Tengo tantas cosas que contar que necesito a muchos.
Tu trayectoria literaria también está muy vinculada a la divulgación, los encuentros con lectores, la prensa cultural y el asociacionismo. ¿Qué importancia tienen para ti todas esas facetas que existen alrededor del libro pero que van más allá de sentarse a escribir?
Todas son fundamentales. El asociacionismo es un pilar entre escritores, imprescindible para continuar y avanzar. Interactuar con los lectores es primordial. Ellos son el feed back necesario a tu creatividad y sin ellos, no somos nada. El escritor necesita al lector como este necesita una buena historia. El tema de la divulgación es un aspecto íntimamente ligado a la novela histórica. Uno sobrevive con el otro y yo, disfruto de ambos.
Después de La teniente de ayas, ¿qué viene? ¿Tienes ya una nueva historia rondándote la cabeza, existe algún personaje histórico que te esté llamando especialmente la atención o prefieres dejar que la próxima novela aparezca cuando llegue el momento?
La próxima novela ya está escrita, en realidad estaba antes que la Teniente, pero ella acaparó mi atención y tuve que aparcar la otra.
Solo puedo decir de ella que esta vez es un suceso ocurrido a mediados del siglo XX y alrededor de él surge un thriller histórico.
Y la siguiente a esta, está ya fraguándose… con ella regreso al XIX.
Para terminar, después de este recorrido desde aquella mujer que comenzó a acercarse a la escritura en 2002 hasta la autora de Entre vinos hablaos y La teniente de ayas, ¿qué le dirías hoy a aquella Olga que todavía no sabía hasta dónde podían llevarla las letras?
Paciencia, bonita… mucha paciencia.

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