La música pierde una de sus voces más reconocibles. Bonnie Tyler ha muerto a los 75 años en un hospital de Portugal, país en el que residía desde hacía años. La familia y el equipo de la artista confirmaron este jueves 9 de julio el fallecimiento de la cantante, cuyo verdadero nombre era Gaynor Hopkins.
«La familia y el equipo de Bonnie están desconsolados al anunciar que Bonnie falleció inesperadamente anoche en un hospital de Portugal como consecuencia de la enfermedad por la que estaba siendo tratada», comunicaron sus allegados, que han pedido privacidad para afrontar la pérdida.
Aunque por el momento no se ha hecho pública una causa médica más específica, la salud de Tyler había generado preocupación durante los últimos meses. En mayo tuvo que someterse a una cirugía intestinal de urgencia cerca de su residencia en Faro y posteriormente fue inducida a un coma para favorecer su recuperación. A mediados de junio, su equipo confirmó que había despertado, aunque continuaba «muy enferma» e ingresada en cuidados intensivos. La gravedad de su estado obligó a cancelar y aplazar sus compromisos profesionales del verano.
De una casa humilde en Gales a conquistar el mundo
Bonnie Tyler nació el 8 de junio de 1951 en Skewen, al sur de Gales. Hija de un minero y criada junto a tres hermanas y dos hermanos, creció en un entorno humilde. Dejó los estudios a los 16 años y trabajó en una tienda antes de comenzar a perseguir seriamente su sueño musical. Una competición local de talentos, en la que quedó segunda en 1969, terminó impulsándola hacia los escenarios.
Tras actuar como corista y cantar en diferentes formaciones, el cazatalentos Roger Bell la descubrió en un club de Swansea en 1975. Poco después consiguió un contrato con RCA y adoptó definitivamente el nombre artístico de Bonnie Tyler.
Su primer gran éxito llegó con ‘Lost in France’, canción que alcanzó el número nueve de las listas británicas y le abrió las puertas de Top of the Pops. Después llegaría ‘It’s a Heartache’, uno de los grandes temas de finales de los setenta, que alcanzó el número tres en Estados Unidos y convirtió a Tyler en una estrella internacional.
Paradójicamente, uno de los rasgos que definirían toda su carrera nació de un problema de salud. Tyler tuvo que ser operada para eliminar unos nódulos de sus cuerdas vocales. Tras la intervención debía guardar reposo vocal absoluto, pero no consiguió cumplir completamente las indicaciones. Su voz adquirió entonces aquella textura áspera y rasgada que inicialmente se temió que fuera un daño permanente.
Aquella supuesta desgracia terminó convirtiéndose en su mayor seña de identidad.
‘Total Eclipse of the Heart’, la canción que la hizo inmortal
La historia de Bonnie Tyler cambió para siempre cuando decidió trabajar con Jim Steinman, compositor y productor estrechamente vinculado al sonido épico de Meat Loaf. De aquella unión nació en 1983 ‘Total Eclipse of the Heart’, incluida en el álbum Faster Than the Speed of Night.
La canción se convirtió en un fenómeno mundial y alcanzó el número uno tanto en Reino Unido como en Estados Unidos. Permaneció cuatro semanas en lo más alto de las listas estadounidenses y, décadas después, ha superado los mil millones de reproducciones, mientras que su videoclip también ha rebasado los mil millones de visualizaciones.
El disco Faster Than the Speed of Night convirtió además a Tyler en la primera artista británica en debutar directamente en el número uno de la lista británica de álbumes. Su biografía oficial también destaca que fue la única artista galesa en conseguir un número uno en la lista británica de sencillos.
La teatralidad, la intensidad emocional y la voz rota de Bonnie hicieron de ‘Total Eclipse of the Heart’ mucho más que una balada. La canción ha atravesado generaciones, ha aparecido en películas y programas de televisión y ha experimentado nuevos picos de popularidad coincidiendo incluso con eclipses solares reales.
Una heroína que nunca dejó de sonar
Un año después de su gran éxito, Bonnie Tyler volvió a dejar su huella con ‘Holding Out for a Hero’, incluida en la banda sonora de Footloose. El tema se convirtió en otro de los grandes himnos de la década de los ochenta y su presencia constante en películas, series, concursos y campañas publicitarias permitió que nuevas generaciones descubrieran su voz.
También grabó ‘Here She Comes’ para Metropolis y continuó publicando discos y realizando giras internacionales. A pesar de que nunca volvió a repetir el fenómeno comercial de ‘Total Eclipse of the Heart’, Tyler mantuvo una sólida carrera, especialmente en Europa, donde siguió llenando escenarios durante décadas.
Su trayectoria recibió tres nominaciones a los premios Grammy. Entre ellas figuraron las candidaturas vinculadas a ‘Total Eclipse of the Heart’ y al álbum Faster Than the Speed of Night. También fue nominada a los BRIT Awards y a los American Music Awards.
En 2013 volvió a ocupar titulares al representar a Reino Unido en el Festival de Eurovisión con ‘Believe in Me’. La artista terminó en la decimonovena posición, pero siempre recordó con entusiasmo la experiencia de subirse al escenario de Malmö ante millones de espectadores.
Su aportación a la música fue reconocida oficialmente con el nombramiento como Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) por sus servicios a la música, distinción que recibió en 2023 tras haber sido incluida en los honores de la reina Isabel II.
Una carrera que seguía mirando hacia delante
Bonnie Tyler nunca quiso vivir únicamente de la nostalgia. En 2019 publicó Between the Earth and the Stars, un trabajo en el que colaboró con artistas como Rod Stewart, Cliff Richard y Francis Rossi, de Status Quo. Ese mismo año participó en el tradicional concierto navideño del Vaticano ante el papa Francisco.
La artista continuó grabando y actuando durante sus últimos años. De hecho, tenía previsto recorrer Europa para celebrar los 50 años de ‘Lost in France’, con conciertos programados en Reino Unido, Alemania, Malta, Austria, Hungría, Turquía y Rumanía. Su enfermedad obligó a detener unos planes que demostraban que, a los 75 años, Bonnie Tyler seguía pensando en los escenarios.
Hoy desaparece la mujer, pero permanece una voz imposible de confundir. Una voz que nació entre dificultades, que convirtió una operación de garganta en una identidad artística y que terminó cantando algunas de las canciones más grandes de la historia del pop.
Bonnie Tyler no necesitaba más que unos segundos para ser reconocida. Y quizá ese sea uno de los mayores logros a los que puede aspirar cualquier artista.
Se apaga una voz. Pero el eclipse, esta vez, será eterno.

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