La escritora, docente y formadora Pepa Hidalgo ha convertido la creatividad en una herramienta para aprender, reflexionar y transformar realidades. Su trayectoria está marcada por una doble vocación: la enseñanza y la literatura, dos caminos que se cruzan constantemente en unas obras donde la imaginación convive con la crítica social, la igualdad y el desarrollo personal.
Con Hiyoru, su novela de ciencia ficción, invita al lector a viajar hasta un exoplaneta donde nada es exactamente lo que parece. Sin embargo, más allá de la aventura y el misterio, la autora plantea preguntas sobre el ser humano, la sociedad y la forma en la que interpretamos el mundo. Una filosofía que también traslada a sus talleres de escritura y autoedición, desde los que anima a otras personas a descubrir que todos tenemos una historia que merece ser contada.
En esta entrevista para Tu Otra Alternativa, Pepa Hidalgo habla sobre el origen de Hiyoru, su experiencia como escritora independiente, los retos de la autoedición, el poder de la literatura como herramienta educativa y los nuevos proyectos que ya prepara.
¿Qué te inspiró a escribir Hiyoru y cómo nació la idea central de la historia?
En los años que trabajé como tutora de Primaria, una de las cosas que me parecían más aburridas era aquello de abrir el libro por una página determinada y empezar a leer. Cuando llegué al tema de la rotación y la traslación de la Tierra, investigué cómo hacer más amena y cercana la explicación antes de leer la teoría que luego tendría que preguntar en un examen.
Así fue como encontré un exoplaneta con características similares a la Tierra cuya estrella es una enana roja a la que está anclado. Por eso, en uno de sus polos siempre es de día (HI), en el otro siempre es de noche (YORU) y únicamente es habitable la franja central. Comencé a pensar cómo sería vivir en un planeta así y ahí empezó todo.
Hiyoru presenta un mundo donde algo no encaja bajo una aparente promesa de salvación. ¿Cómo trabajaste la construcción del misterio y del equilibrio narrativo?
A través de los personajes. Con sus diálogos y acciones los vamos conociendo, nos meten en la historia y siembran dudas. Además, hay capítulos intercalados en los que habla Khalzan, el villano. En ellos ofrece información sobre su contexto y sobre acontecimientos que Sara, la protagonista, desconoce, creando así una tensión constante.
¿De qué manera tu experiencia como docente y promotora de la igualdad influye en los temas que abordas en tus obras?
Algunas historias nacen de una situación concreta o de algún comentario. Nos rodean historias esperando a ser contadas. Pero los temas, al final, son aquellos que me inquietan y me mueven. Mi formación está relacionada con ellos, por lo que todo está conectado. La literatura es un medio para mostrar otras realidades y puntos de vista, generar espíritu crítico y, como el rock and roll, protestar.
Has publicado también Relatos y ¡Siguiente! ¿Qué diferencias temáticas y estilísticas encontramos entre estas obras y Hiyoru?
Las tres son completamente diferentes: una novela de ciencia ficción, un libro de relatos cortos y una comedia teatral.Cada género tiene su propia estructura. En una novela hay que dosificar la información, mantener una trama principal, desarrollar subtramas e introducir personajes. Los relatos ofrecen una visión mucho más concisa, mientras que el teatro es acción constante: no existen descripciones y todo se transmite mediante los diálogos.
Aun así, una misma temática puede abordarse desde distintos géneros. En Hiyoru aparecen muchos temas que también están presentes en Relatos. Y en ¡Siguiente!, aunque el eje principal sean los roles familiares, también comparte inquietudes con mis obras anteriores.
¿Qué autores o lecturas han marcado tu camino como escritora?
El principal culpable de que acabara divagando hasta las dos de la mañana sobre un exoplaneta en lugar de preparar una clase fue, sin duda, Julio Verne.
Siempre me he sentido identificada con Jo, de Mujercitas, de Louisa May Alcott. Después de una etapa complicada en la que me alejé de la lectura y la escritura, retomé ambas gracias a Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado. Más tarde, al leer la frase “El afgano había vuelto”, sentí una sacudida interior que me impulsó a volver a escribir.
Y, por supuesto, agradezco a todas las personas que escriben, sean conocidas o no, porque cada lectura me aporta algo nuevo.
En tu web comentas que la autoedición pasó de ser una ilusión a una convicción. ¿Cómo fue ese proceso?
Hasta que terminé Hiyoru ni siquiera me había planteado publicar. Cuando llegó ese momento pensé en contactar con una gran editorial, pero descubrí que el proceso era mucho más complejo de lo que imaginaba y que podía tardar meses en recibir una respuesta, si es que llegaba.
Yo tenía prisa por compartir mi historia y así descubrí la autoedición. Aprendí muchísimo y también desesperé en muchas ocasiones, pero todo cambió cuando tuve en mis manos el ejemplar de prueba. Lloré de emoción. Comprendí que los límites solo existen en nuestra mente. Cuando publiqué el segundo libro ya tenía claro que quería seguir ese camino. La autoedición me permite tomar todas las decisiones y se ha convertido en un estilo de vida.
¿Cuál fue el mayor reto al autoeditar tu primera obra y qué aprendiste de la experiencia?
El mayor reto fue confiar en mí misma para completar todo el proceso. Precisamente ese es también el mayor aprendizaje que me llevo.
Para quienes estén pensando en autoeditar su primer libro, ¿cuál sería el primer paso imprescindible?
Escribir y sumergirse en la historia o en el tema, si hablamos de un libro de no ficción.
Una de las ventajas de la autoedición es que puedes alternar distintas fases del proceso. Si en algún momento te bloqueas escribiendo, puedes dedicarte a la cubierta o a otros aspectos sin desconectar de la obra ni del proceso creativo.
¿Qué ventajas creativas ofrece la autoedición frente a la edición tradicional?
Al participar en todas las fases del proceso, unas enriquecen a las otras y aparecen ideas o puntos de vista que antes no habías contemplado.
Además, no tienes las limitaciones que pueda imponerte otra persona. Como ya he dicho, los límites los pones tú.
Ofreces talleres de autoedición y maquetación. ¿Qué habilidades adquieren quienes participan?
Trabajamos herramientas que se utilizan habitualmente durante todo el proceso editorial y también aspectos relacionados con el empoderamiento personal y creativo.
El objetivo es dejar de ser únicamente consumidores de cultura para convertirnos también en sus creadores.
¿Cuál es el principal objetivo de tus talleres de escritura creativa y autoedición?
Todo el mundo tiene algo que contar. El objetivo es ayudar a dar forma a esas historias para que puedan salir al mundo y, al mismo tiempo, descubrir un potencial que muchas veces desconocemos.
¿Has visto nacer libros gracias a tus talleres?
Sí. En los talleres de autoedición para adultos han surgido varios libros autoeditados e incluso alguno publicado por una editorial tradicional.
Pero donde más me emociona el resultado es en los talleres que imparto desde hace cinco años en institutos de Alcobendas. Muchos alumnos llegan convencidos de que son incapaces de escribir y terminan elaborando relatos muy personales.
Recuerdo especialmente a un estudiante que el primer día aseguró que era imposible que escribiera nada porque ni siquiera leía. El día de la presentación del libro dio las gracias públicamente porque había escrito una obra junto a su clase y, además, había empezado a leer.
También ofreces asesoramiento literario. ¿En qué momento recomiendas buscar ese acompañamiento?
Cualquier momento puede ser bueno, aunque es recomendable que al menos exista un proyecto definido.
Hasta ahora, las personas con las que he trabajado tenían el manuscrito terminado o pendiente únicamente de la corrección.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Acabo de publicar mi cuarto libro, Mentoring con mi abuela. Es un homenaje que llevaba mucho tiempo queriendo hacerle. Se trata de una recopilación de sus refranes, dichos, adivinanzas y chascarrillos, presentados en forma de pasatiempos.
Ahora toca comenzar el quinto libro: un thriller que arranca con un asesinato y transcurre en una plataforma petrolífera.
¿Cómo te gustaría que evolucionara tu trayectoria como autora y formadora durante los próximos años?
Como autora, me gustaría sacar adelante todos los proyectos que tengo en mente y los que puedan surgir. También sueño con ver Hiyoru adaptada a la pantalla y ¡Siguiente! tanto en televisión como sobre un escenario, que es el medio para el que fue concebida.
Como formadora, quiero seguir desarrollando los talleres que ya imparto y poner en marcha una escuela de autoedición que permita a muchas más personas descubrir esta maravillosa locura que supone publicar su propio libro y liberar la historia que llevan dentro. Una experiencia que recomiendo vivir, al menos, una vez en la vida.
Puedes obtener más información sobre Pepa Higaldo en su web: https://www.pepahidalgo.com/

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