Hay historias que nacen con la intención de entretener y otras que, casi sin pretenderlo, terminan convirtiéndose en ese espejo que muchos lectores llevaban años buscando. Cristina Sedeño pertenece a una nueva generación de autoras que escribe desde la libertad, la naturalidad y una mirada alejada de artificios. Sus personajes se equivocan, se enamoran, toman decisiones cuestionables, salen de fiesta, se ríen de sí mismos y atraviesan ese caos emocional que, en realidad, forma parte de la vida. Quizá por eso sus historias conectan de una forma tan directa con quienes las descubren.
La escritura ha acompañado a Cristina prácticamente desde que tiene memoria. Empezó a crear historias con apenas once años y, desde entonces, las palabras se han convertido en una constante en su vida: cuentos, relatos, poesía, novelas, canciones e incluso esas ideas improvisadas que terminan escondidas entre las notas del teléfono móvil. Para ella, escribir no es únicamente una afición ni una profesión. Es una parte inseparable de su identidad.
Con DESVIADAS, Cristina Sedeño encontró también la oportunidad de escribir el libro que le habría gustado descubrir durante su propia adolescencia. Una comedia romántica queer descarada, divertida y emocionalmente reconocible que apuesta por personajes imperfectos y situaciones en las que muchas lectoras han encontrado algo de sí mismas. Lejos de los grandes dramas idealizados, la autora reivindica el humor, la torpeza, las malas decisiones y las contradicciones como elementos profundamente humanos.
Después llegaría El regalo que nunca pediste, una historia que mantiene la esencia de su universo literario, pero que permite descubrir una faceta más romántica, profunda e intensa de su escritura. Dos novelas publicadas en poco tiempo y un camino literario que continúa creciendo con nuevos proyectos, entre ellos la esperada continuación de DESVIADAS.
Hablamos con Cristina Sedeño sobre sus inicios, la necesidad de encontrar referentes en la literatura, la evolución de las historias LGTBIQ+, sus personajes y todo lo que todavía está por llegar.
Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Cristina Sedeño y qué te llevó a convertir la escritura en una parte tan importante de tu vida?
Cristina Sedeño es solo la misma niña a la que le gustaba leer todo tipo de historias hasta que un día se dio cuenta de que también podía escribirlas. La lectura y la escritura han estado presentes en mi vida desde que tengo uso de razón. Empecé a escribir con once años: historias, cuentos y relatos, hasta que fui conociendo la poesía y las novelas. Más adelante empecé a escribir rap y, desde entonces, ha sido mi pasatiempo favorito.
La escritura es una parte tan importante de mi vida porque no hay Cristina sin escritura. Siempre estoy escribiendo cualquier cosa en cualquier momento, aunque sea una canción tonta que jamás saldrá o una poesía improvisada en las notas del móvil.
En muy poco tiempo has publicado dos novelas. ¿Cómo ha sido ese camino desde que decidiste escribir hasta ver tus historias en las librerías?
Siempre he leído todo tipo de historias, daba igual el género, pero más adelante, cuando me descubrí, me di cuenta de que jamás había leído algo en lo que me hubiese sentido representada. Empecé a investigar, leí varios libros LGBT y decidí que la mejor manera de sanar a esa adolescente interior era escribiendo un libro que sé que a la Cristina más joven le hubiese encantado leer.
El camino desde entonces fue fácil: lo pensé, lo escribí y lo creé. Me informé muchísimo, lo autopubliqué y aquí estamos.
DESVIADAS conecta con el lector gracias a una mezcla de humor, romance y emociones muy reales. ¿Cómo nació la idea de esta historia y qué querías transmitir con ella?
Quería transmitir algo real, algo que representase a las lectoras sáficas porque es una historia que les podría haber pasado perfectamente. La idea se me ocurrió hace muchísimos años, cuando estudiaba cine y nos mandaron hacer un guion para clase. Todo el mundo decidió hacer uno de drama o romance puro, también con drama, y ahí fue cuando me planteé escribir comedia.
Creo que no hay nada más real y que represente mejor a la gente que una historia con personajes torpes, que toman malas decisiones y a los que les pasan cosas. No siempre todo es drama ni historias como Romeo y Julieta.
Paula es un personaje con muchas capas, que utiliza el sarcasmo como una forma de protegerse. ¿Fue difícil construir un personaje tan complejo y cercano al mismo tiempo?
No me resultó para nada difícil. Al final, yo tengo una forma de ser parecida y creo que haber puesto un toque de mí o de mis vivencias es lo que lo ha hecho tan real. Es una historia que podría haber vivido yo sin dudarlo.
La representación LGTBIQ+ en la literatura ha evolucionado mucho en los últimos años. Como autora, ¿cómo crees que está cambiando el panorama y qué historias siguen siendo necesarias?
Es verdad que hace más de diez años yo nunca había leído un libro LGTBIQ+ ni los había encontrado en librerías. Quizá, si hubiese tenido un libro así en mis manos cuando era adolescente, habría comprendido otras formas de amar y de ser que más adelante no me hubiesen pillado de sorpresa. No pude comprender bien qué me pasaba ni por qué me pasaba.
Por suerte, eso está cambiando poco a poco. Es verdad que todavía las editoriales no apuestan mucho por historias queer, pero los escritores y escritoras queer están haciendo todo lo posible por seguir escribiendo y publicando como sea.
Todas las historias diversas son necesarias porque siempre habrá alguien que se sienta representado. Esa es la verdadera necesidad: sentirse representado, sentir que su historia vale lo mismo.
¿Hay vivencias personales o personas de tu entorno que hayan servido de inspiración para algunos de los personajes de DESVIADAS, o prefieres mantener una separación entre ficción y realidad?
Hay algún toque, alguna frase real que se ha dicho en algún momento, pero no es una historia real, aunque mucha gente piense que sí. Y eso me alegra, porque significa que parece real.
¿Qué ha sido lo más bonito que te han dicho los lectores después de terminar DESVIADAS? ¿Hay algún mensaje que recuerdes especialmente?
Hay algo que me han dicho muchísimo y que llevo guardado en el corazón porque es exactamente lo que quería transmitir con DESVIADAS: que las lectoras hayan vuelto a conectar con su adolescente interior. O no tan adolescente, pero sí con esa chica torpe que se enamora todo el rato, que toma malas decisiones y que vive por y para sus amigos.
Creo que leer DESVIADAS con casi treinta años te toca un poco los recuerdos de cuando eras adolescente y leerlo con dieciséis te puede abrir un mundo, porque es exactamente lo que crees que va a ser la vida y te puedes imaginar siendo tú.
Los personajes tienen veinticuatro años, pero al final no deja de ser algo que te recuerda a tu yo más joven o que te hace desear tener dieciocho para salir de fiesta y vivir esas locuras.
Tu segunda novela, El regalo que nunca pediste, vuelve a apostar por personajes con heridas emocionales y procesos de cambio. ¿Cómo surgió esta historia y qué diferencias encontrará el lector respecto a DESVIADAS?
El regalo que nunca pediste es para mis lectoras reales. DESVIADAS es comedia y, aunque evidentemente sea romance, siempre he dicho que es más comedia que romance. Pero sé que a las lectoras les gusta un buen «bollodrama» y yo, que siempre he sido una intensa que escribía poesía, quise hacer el prólogo de DESVIADAS 2 diferente.
Tiene los mismos personajes, pero un toque mucho más romántico, profundo y otro ritmo que no vas a ver en DESVIADAS ni en DESVIADAS 2. Básicamente, es un nexo entre ambos. Es DESVIADAS, con la misma autora y la misma esencia, pero con un cambio de pluma para que, cuando llegue DESVIADAS 2, te vuelvas a reír, pero sepas que hay algo intenso en el fondo de Paula.
Sin hacer spoilers, el libro parte de una ruptura y de un cambio radical de vida para su protagonista. ¿Crees que, en ocasiones, los momentos más difíciles terminan convirtiéndose en los regalos que nunca habríamos imaginado?
Por supuesto. Yo he aprendido de la vida así, a base de golpes y cambios. Al principio me enfadaba muchísimo; ahora sé que, si algo pasa, es porque tiene que pasar y porque va a llegar algo mejor.
Y de verdad, lo juro: desde entonces, siempre que me ha llegado un momento difícil me ha acabado trayendo algo mejor.
Si tuvieras que definir DESVIADAS y El regalo que nunca pediste con una sola palabra cada una, ¿cuáles elegirías y por qué?
DESVIADAS sería «caos», sin dudarlo. Y El regalo que nunca pediste, quizá «madurez».
Como escritora, ¿cómo es tu proceso creativo? ¿Planificas toda la novela desde el principio o dejas que los personajes te sorprendan mientras escribes?
La verdad es que tenía clara la historia y empecé a escribir en efecto túnel, pero, según fui escribiendo, me di cuenta de que me gustaba cambiar cosas y jugar con los personajes como si existiesen de verdad y me sorprendieran.
Fue un proceso en el que me divertí muchísimo.
¿Qué autores o autoras han influido más en tu forma de escribir y en el tipo de historias que quieres contar?
Es extraño porque a mí siempre me ha gustado la novela negra, la ciencia ficción o la mitología y, de romance, mayormente había leído historias entre un chico y una chica, sobre todo de Megan Maxwell y Elísabet Benavent.
Así que no sabría decir en quién me he inspirado para acabar escribiendo comedia romántica queer. Al final, supongo que ha sido una mezcla de haber leído romance de adolescente y de mis propias vivencias.
Cada vez hay más lectores que buscan novelas con personajes auténticos y diversos. ¿Sientes una responsabilidad especial al escribir este tipo de historias o simplemente escribes las historias que te gustaría leer?
Escribo lo que a mí me hubiese gustado y me gusta leer, con total libertad, además. Solo hay que ver el descaro de DESVIADAS, la forma de expresarse de los personajes y que muchas veces ni siquiera es una novela políticamente correcta.
Pero, por supuesto, también lo hago siendo consciente de que se necesitan libros así, sin censuras ni florituras para que parezca literatura «de verdad».
Si pudieras sentarte a tomar un café con cualquiera de tus protagonistas, ¿a quién elegirías y qué conversación crees que tendríais?
Sin dudarlo, con Martina. Estoy muy orgullosa de haber creado un personaje así. Es mi favorita, sin duda, y creo que la de las lectoras también.
Aunque Paula es la protagonista, la graciosa y carismática, creo que Martina es lo mejor que he hecho jamás. El desarrollo del personaje es increíble. Además, me lo he pasado tan bien escribiendo con ella que hasta me reía en alto frente al ordenador.
Me encantaría tomarme un café con ella porque estoy segura de que me reiría un montón. No sé qué tipo de conversación podríamos tener, pero seguro que sería algo sin ningún tipo de sentido.
Para terminar, ¿qué proyectos tienes entre manos? ¿Podemos esperar una nueva novela próximamente o incluso reencontrarnos con personajes de tus libros anteriores?
Próximamente va a salir DESVIADAS 2 para terminar con ese triángulo amoroso y ver si, por fin, se le acaba la mala suerte a Paula.
Después, ya tengo entre manos para el año que viene otra comedia romántica, esta vez con un enemies to lovers.

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