La literatura de Andreina Navarro es un viaje emocional que conecta con el lector desde la experiencia real, la sanación y el crecimiento personal. A través de sus obras, la autora construye un universo donde la gratitud, la resiliencia y el autoconocimiento son protagonistas.
Actualmente cuenta con varios títulos publicados que reflejan esa esencia: Gratitud: clave mágica, Aquí estoy: historia de lucha y amor, Tu diario de manifestación, Diario de recuerdos y relatos y Ciencias para niños, abarcando desde el desarrollo personal hasta el público infantil, siempre con un enfoque cercano y transformador.
Su escritura, profundamente emocional y auténtica, no solo narra historias, sino que acompaña procesos vitales, convirtiendo cada libro en una herramienta para quienes buscan reconstruirse y encontrar sentido en lo vivido.
En esta entrevista, nos adentramos en su historia, su proceso creativo y el propósito que hay detrás de cada una de sus palabras.
¿Quién es Andreina Navarro más allá de la escritura?
Soy una mujer que ha aprendido a reconstruirse desde cero. Más allá de escritora, soy madre de 4 hijos, actualmente directora y formadora de la Escuela de formación As Nails Colours. Soy emprendedora de mi propia marca, me considero luchadora y guerrera, soy una persona que siente profundamente y que ha decidido transformar sus experiencias en algo que pueda aportar a otros.
¿Cómo han influido tus raíces en tu forma de escribir?
Venezuela me dio mis raíces, mis valores y mi forma de sentir la vida. España, en cambio, me enseñó a adaptarme, a crecer desde la incertidumbre y a reinventarme. Ese contraste vive en mi escritura: una mezcla de nostalgia, aprendizaje y evolución constante, por eso estaré agradecida por haberme acogido en este maravilloso país.
¿Cuándo descubriste que la escritura era tu camino?
Lo descubrí en un momento muy vulnerable de mi vida. Escribir era mi refugio, mi forma de entender lo que estaba sintiendo y pasando. Con el tiempo, me di cuenta de que esas palabras no solo me sanaban a mí, sino que también podían acompañar a otros en sus propios procesos.
Tu historia personal tiene un peso emocional muy fuerte. ¿Cómo ha influido en tu obra?
Fue un camino intenso y muy emocional. El fallecimiento de mi hermana marcó un antes y un después en mi vida… Hubo dolor, silencios y muchas preguntas. Pero decidí no quedarme ahí. Transformé todo eso en creación, dándole sentido a lo vivido y convirtiendo mi historia y la de mi ángel en una herramienta para ayudar a otros.
¿Qué te gustaría que se llevaran los lectores de tus libros?
Me gustaría que el lector se lleve esperanza. Que entienda que incluso en los momentos más oscuros hay luz, y que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo, de reconstruirse y de encontrar su propio camino.
¿Cómo estás viviendo la respuesta del público?
Ha sido una experiencia muy emocionante y, a la vez, sorprendente. Ver cómo algo tan personal conecta con tantas personas me llena de gratitud. Cada mensaje, cada historia compartida por mis lectores, le da aún más sentido a lo que hago.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Mi proceso creativo es muy emocional. No sigo estructuras rígidas; escribo cuando siento que algo dentro de mí necesita salir. Yo lo llamo mi musa, jajaja… Me dejo guiar por el momento de conexión, por lo vivido, por lo que siento y desde ahí nace cada historia.
Compaginas varias facetas profesionales. ¿Cómo se relacionan entre sí?
Ambas facetas se nutren constantemente. Escribir me permite profundizar en mis propias experiencias, emociones, y crecimiento. Como formadora puedo compartir ese aprendizaje con otros. Es un equilibrio muy bonito entre crecimiento personal y acompañamiento.
¿Crees que la literatura puede transformar a las personas?
Creo firmemente que la literatura tiene ese poder. Un libro puede tocar una fibra muy profunda, hacerte ver algo que no habías comprendido antes y motivarte a cambiar. A veces, una sola frase puede marcar un antes y un después en nuestras vidas. Lo hablo de mi propia experiencia, uno de los libros que me han marcado es El secreto.
También escribes para un público más joven. ¿Qué te llevó a ello?
Me llegó la curiosidad y el deseo de aportar desde otra perspectiva. Escribir para niños es muy especial, porque estás sembrando ideas, valores y emociones en una etapa clave de sus vidas. Es una responsabilidad muy bonita, donde cada línea que he escrito ha sido gratificante poder crear ilusión y sonrisas en los más pequeños.
¿Qué buscan hoy los lectores en un libro?
Creo que hoy más que nunca buscan autenticidad. En un mundo tan rápido y digital, las personas necesitan conectar con algo real, sentirse identificadas y encontrar un espacio donde puedan parar, pensar, encontrarse y sentir.
¿Cuál ha sido tu mayor reto como autora?
Uno de los mayores retos ha sido creer en mí, en medio de la incertidumbre. Seguir adelante cuando las dudas aparecían, cuando no todo era claro. Pero precisamente esos momentos han sido los que más me han hecho crecer. Soy una mujer imparable, aunque la vida también me ha dado golpes, jamás me he rendido.
¿Cómo definirías tu estilo literario?
Diría que mi estilo es emotivo, sanador y real. Emotivo porque nace desde el corazón, sanador porque tiene una intención de acompañar, y real porque está basado en experiencias verdaderas y sentidas.
¿Qué consejo darías a alguien que quiere empezar a escribir?
Le diría que empiece, incluso con miedo. Que no espere a sentirse completamente preparado, porque ese momento casi nunca llega. Escribir es un proceso, y es en el camino donde se gana confianza y se encuentra tu propia voz.
¿En qué estás trabajando actualmente?
Actualmente estoy trabajando en proyectos muy alineados con mi esencia. Nuevos libros, que conectarán aún más con el lector. Lo que viene sigue siendo muy auténtico, profundo y con el propósito de tocar vidas.
Próximamente:
- Real, no perfecta (libro para adolescentes)
- 11:11 El instante que despierta — “Cuando el tiempo se detiene, algo en ti comienza”
La historia de Andreina Navarro es la prueba de que escribir no siempre nace del talento… sino de la necesidad. De entender, de sanar, de transformar.
Y quizá ahí reside su fuerza: en convertir lo vivido en un puente hacia los demás.

Comentarios
Publicar un comentario