Ir al contenido principal

Javier Arrogante: persistencia, identidad y la ilusión como motor creativo

 

Volver a intentarlo cuando el camino no es fácil también es una forma de valentía. Javier Arrogante lo sabe bien. Tras presentar una nueva canción al Benidorm Fest, el artista continúa demostrando que la constancia, la honestidad creativa y la fidelidad a uno mismo siguen siendo sus pilares fundamentales.


Música, teatro musical y activismo conviven en un mismo discurso donde la ilusión no se negocia y la identidad se celebra sin concesiones. En esta entrevista, Javier reflexiona sobre su regreso al Benidorm Fest, el momento vital que atraviesa, su implicación total en Los guardianes de los cuentos y la necesidad de seguir creando incluso cuando la industria pone obstáculos.


Una conversación sincera sobre no rendirse, cuidar al niño interior y seguir cantando, pase lo que pase.




Este año has vuelto a intentar suerte en el Benidorm Fest, presentando una nueva canción. ¿Qué te hizo sentir que era el momento de regresar y probar de nuevo?

Sentí que era importante volver a intentarlo porque la persistencia es clave. Los artistas independientes estamos muy acostumbrados a escuchar un “no”, pero nunca se sabe cuándo puede aparecer una oportunidad. Al final, rendirse no es una opción.


¿Desde qué lugar personal nació la canción y qué necesidad creativa había detrás de ella?

Nació de la necesidad de expresar cómo me siento dentro de una sociedad que prejuzga sin conocer y que condena todo aquello que no considera normativo. Con esta canción he intentado llegar a todas las personas que se han sentido, y se siguen sintiendo, como yo.


¿Sientes que este tema representaba mejor al Javier actual que propuestas anteriores? ¿En qué sentido?

Sí, totalmente. Sigue la misma línea que mis trabajos anteriores, pero representa muy bien el momento vital en el que estoy ahora. Es una canción llena de positividad y fuerza, muy en la línea de El amor o No quiero despertar.


Cuando una canción en la que has puesto tanto no es seleccionada, ¿qué se rompe primero y qué se recompone después?

La verdad es que no la envié con ninguna expectativa, así que no me dolió. Para mí, lo realmente bonito es el proceso de creación y de composición. Eso es lo que permanece y lo que me impulsa a seguir.


Mirándolo ahora con distancia, ¿qué te ha enseñado esta experiencia sobre ti y sobre la industria?

Me ha enseñado que muchas veces el talento y el trabajo no son suficientes. A veces es ese toque de “suerte” lo que te impulsa. Aun así, lo más importante es cómo me siento yo como artista y ser fiel a eso.


“No quiero despertar” fue tu anterior lanzamiento. ¿En qué punto vital te encontrabas cuando la publicaste?

Estaba en un momento en el que necesitaba dedicarle una canción a mi niño interior, al niño que fui. Quería recordar la ilusión que nos mueve y que muchas veces olvidamos.


¿Sientes que “No quiero despertar” cerró una etapa personal o artística para ti?

No, para nada. Es una forma de mantener a mi niño interior despierto. Por eso, de alguna manera, la nueva canción se parece un poco y conecta con ese mismo espíritu.


En “Los guardianes de los cuentos” no solo eres actor, también productor. ¿Cómo nace este proyecto y qué te llevó a implicarte de una forma tan completa?

Adoro los musicales. Estudié en Scaena y siempre he querido producir y dirigir. Sentí que ahora era el momento de hacerlo y de apostar por un proyecto propio de una forma tan completa.


¿Qué historia o mensaje te interesaba especialmente proteger o reivindicar a través de esta obra?

Quería reivindicar que la ilusión puede mover montañas y que creer en uno mismo lo cambia todo.


Asumir el rol de productor implica también riesgos y responsabilidades. ¿Qué ha sido lo más difícil de ese proceso?

Sin duda, la gestión. Es muchísimo trabajo y una gran responsabilidad, pero también es un proceso muy enriquecedor.


¿Qué parte de Javier, la más íntima o la más desconocida, aparece sobre el escenario en “Los guardianes de los cuentos”?

Interpreto a Kael, el Guardián de la Magia, un mago que en realidad no sabe hacer magia. Es torpe, pero tiene un corazón bondadoso que es su verdadero poder, aunque él todavía no lo sepa. En el fondo, Kael soy yo.


Has sido una voz visible dentro del colectivo LGTBI y has participado en varios Orgullos en Madrid. ¿De qué manera tu identidad y tu activismo atraviesan tu forma de crear?

Lo atraviesan todo. Mi música es una reivindicación constante del ser y del amor, sin etiquetas ni miedos.


Después de todo lo vivido —música, teatro, exposiciones y aprendizaje—, ¿cómo te sientes ahora mismo como artista y como persona?

Siento que, si no han podido robarme la ilusión hasta ahora, no lo van a hacer nunca. Seguiré cantando y creando siempre.


Mirando hacia el futuro, ¿cómo te gustaría verte dentro de unos años y qué esperas, de verdad, de lo que está por venir?

Me gustaría seguir creando y cantando, con el objetivo de ayudar a los demás a través de la música.


Comentarios