El Benidorm Fest 2026 ha marcado un punto de inflexión en la evolución del certamen. En esta ocasión, el festival organizado por RTVE se ha presentado como un evento musical con identidad propia, desligado del proceso de selección para el Eurovision Song Contest. Lejos de restarle interés, esta decisión ha permitido centrar el foco en la creatividad, la libertad artística y el espectáculo televisivo, consolidando el festival como una gran plataforma musical independiente.
La edición de este año ha demostrado que el Benidorm Fest puede brillar por sí mismo, más allá de su histórica conexión eurovisiva.
Lucycalys & Tony Grok: los ganadores de una nueva etapa
La victoria fue para Lucycalys y Tony Grox, cuya propuesta logró conectar de forma inmediata con jurado y público gracias a una combinación de potencia vocal, producción contemporánea y una puesta en escena de gran impacto visual. Su actuación destacó por la solidez interpretativa, una estética cuidada y un crescendo escénico que convirtió su número en uno de los momentos más memorables de la noche. Más allá de cualquier competición internacional, su triunfo simboliza la consolidación de nuevas voces dentro del panorama musical español y confirma el potencial del festival como plataforma de proyección artística.
RTVE eleva el estándar técnico
Uno de los aspectos más aplaudidos ha sido el despliegue técnico. RTVE presentó una realización televisiva de altísimo nivel, con una narrativa visual moderna y un tratamiento sonoro e iluminación dignos de las grandes producciones europeas.
El escenario del Palau d’Esports L’Illa de Benidorm se transformó en un espacio versátil y cinematográfico, capaz de generar atmósferas completamente distintas en cada actuación.
Planos secuencia fluidos, cámaras robotizadas, iluminación coreografiada y efectos visuales inmersivos elevaron el espectáculo televisivo a una nueva dimensión.
Sergio Jaén: el arte de contar historias sobre el escenario
El director artístico Sergio Jaén volvió a situarse como una figura clave del festival, firmando algunas de las puestas en escena más impactantes.
Su trabajo demostró que la escenografía puede convertirse en un lenguaje emocional propio: luces orgánicas, estructuras dinámicas, simbolismo visual y coreografías perfectamente sincronizadas transformaron las actuaciones en experiencias sensoriales.
Jaén no diseñó simples actuaciones: construyó relatos escénicos capaces de amplificar el mensaje de cada canción.
Diversidad sonora y riesgo artístico
El Benidorm Fest 2026 ofreció una de sus ediciones más diversas: pop electrónico, sonidos urbanos, propuestas alternativas, baladas contemporáneas y fusiones experimentales convivieron en un cartel que apostó por la autenticidad y la personalidad artística.
El festival se reafirma como un escaparate real del talento musical español.
Atyat: la eliminación que incendió las redes
La gran polémica llegó con la eliminación de Atyat en semifinales. Su propuesta, considerada por muchos como una de las más modernas y competitivas, no logró el pase a la final, generando una reacción inmediata en redes sociales.
En cuestión de horas, su actuación se convirtió en tendencia, acumulando miles de mensajes de apoyo, análisis y reproducciones. Fans y expertos calificaron la decisión como una de las más controvertidas del certamen.
Paradójicamente, su eliminación multiplicó su impacto: vídeos virales y reacciones internacionales han convertido su candidatura en uno de los fenómenos digitales de la edición.
Un festival con identidad propia
Desvinculado este año de Eurovisión, el Benidorm Fest ha reforzado su papel como evento cultural, plataforma musical y escaparate artístico.
La edición 2026 deja claro: un nivel técnico sobresaliente, una dirección escénica innovadora, ganadores que representan el presente musical y una conversación social más viva que nunca.
El Benidorm Fest ya no necesita comparaciones y ha encontrado su propia voz.
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