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Reseña del libro “Todo por hacer” de Julia Varela

 


El pasado 15 de enero, la periodista y comentarista de RTVE Julia Varela presentó su segunda novela, Todo por hacer, una obra íntima y profundamente emotiva que se sitúa entre la ficción contemporánea más delicada y la introspección personal sobre la vida y el duelo. 



Una trayectoria que se expande


Conocida por su papel público en programas televisivos y, especialmente, como comentarista del Festival de Eurovisión, Varela ha consolidado ya una carrera diversa que va mucho más allá de la información y el entretenimiento audiovisual. Todo por hacer demuestra su capacidad para trasladar esa sensibilidad a la narrativa literaria, con un estilo cuidado, reflexivo y cercano al lector. 



Sinopsis: duelo, recuerdos y secretos familiares


La novela sigue a Blanca, una mujer de 42 años, diseñadora de interiores, separada y madre de un adolescente cuya vida cambia de forma abrupta tras la muerte repentina de su madre. La narración se adentra en el proceso de duelo y en cómo este puede detener la vida, reconfigurar identidades y obligar a enfrentarse a emociones que a menudo se evitan o se posponen. 


Blanca no solo debe aprender a vivir con la ausencia de quien la formó y la amó, sino también lidiar con la carga de lo no dicho —como esa «última llamada» que quedó sin cerrar— y con la búsqueda de sentido en recuerdos, fotografías antiguas y unas misteriosas flores que parecen hablar desde el pasado. A través de ese viaje interior, Blanca se ve forzada a replantearse tanto quién fue su madre como quién es ella misma ahora



Temas centrales


En Todo por hacer, Julia Varela articula una reflexión profunda sobre el duelo y la pérdida, abordando el vacío que deja la muerte de una madre y la forma en que ese silencio irrumpe en la vida cotidiana de quien permanece. La novela explora cómo el dolor puede paralizar, pero también abrir un espacio para la introspección y la reconstrucción personal. A través de los recuerdos, las fotografías y los pequeños gestos heredados, la autora indaga en la memoria como un territorio frágil pero esencial, donde se redefine la identidad y se resignifica el vínculo con quienes ya no están. Asimismo, la obra plantea una mirada generacional sobre la relación entre madres e hijas, marcada por los silencios, los malentendidos y las conversaciones pendientes que solo adquieren sentido pleno cuando la ausencia obliga a mirar atrás con honestidad y compasión.



Estilo y recepción


Lo que más nos ha llamado la atención de Todo por hacer es la sencillez aparente de su prosa, que esconde una gran carga emocional. Julia Varela escribe con un estilo limpio, cálido y muy contenido, capaz de abordar el dolor sin caer en el exceso ni en el sentimentalismo fácil. Hemos tenido la sensación de que cada frase está medida para acompañar al lector, no para abrumarlo, y eso convierte la lectura en una experiencia íntima y honesta. La recepción de la novela ha sido muy positiva, especialmente entre lectoras que destacan su sensibilidad narrativa y su capacidad para hablar de la pérdida desde un lugar reconocible y humano. Muchas opiniones coinciden en que es un libro que duele, pero también reconforta, y que deja poso una vez terminado, como si siguiera dialogando con quien lo lee incluso después de cerrar sus páginas.



Conclusión


Todo por hacer es una novela que se sitúa en la intersección entre el dolor y la esperanza. Julia Varela convierte una experiencia profundamente personal —el duelo por una madre— en una historia que puede resonar con cualquier lector que haya enfrentado una pérdida significativa. A través de Blanca, Varela traza un camino de aceptación, descubrimiento y, sobre todo, de vida en medio de la ausencia. 


Con Todo por hacer, Varela no solo confirma su talento como narradora, sino que ofrece una obra capaz de acompañar al lector más allá de sus páginas, recordando que, aunque la vida pueda detenerse por momentos, siempre hay historias por completar y caminos nuevos por abrir. 


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