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Cita con… Nameloss

 

Con We Won’t Fade Away, Nameloss firma el que él mismo considera su tema más sólido hasta la fecha. Un track pensado para sonar en grandes escenarios, pero también para conectar desde lo emocional, capturando esa sensación universal de querer detener el tiempo cuando todo encaja: la música, el momento y las personas que te rodean.


En esta entrevista, el productor profundiza en el proceso creativo del tema, su evolución artística, la importancia de la melodía y la emoción en la música electrónica, y reflexiona sobre su camino hasta ahora, marcado por momentos tan significativos como su actuación en el Orgullo de Madrid.




¿Qué te inspiró a escribir “We Won’t Fade Away” y qué mensaje quisiste transmitir con este tema?


La idea salió de esos momentos en festivales o con amigos donde estás tan a gusto que no quieres que se acabe. El mensaje es sencillo: aunque la noche termine o la gente se vaya, lo vivido se queda. Quería capturar esa sensación de querer congelar el tiempo y disfrutar del momento a tope.



¿Cómo se relaciona este tema con tu evolución artística desde tus últimas producciones?


Es mi tema más sólido hasta ahora. Antes me fijaba mucho en que el drop sonara fuerte y técnico, pero aquí he buscado que tenga más alma. El objetivo era lograr un equilibrio: que el parón emocione y que cuando rompa el tema tenga mucha fuerza, pero sin perder la melodía. Es el sonido que busco: energía y sentimiento a partes iguales.



¿Hay alguna historia personal o experiencia concreta que marcó la letra o el sonido de esta canción?


Sí, el verano pasado tuve una despedida importante sabiendo que no vería a esa persona en un tiempo. Esa mezcla entre la pena de decir adiós y la alegría de haberlo pasado bien es lo que intenté meter en los acordes. Quería que sonara a “hasta luego”, no a final.



¿Qué sensaciones esperas que el público sienta al escucharla por primera vez?


Subidón y buen rollo. Me gustaría que al escuchar el drop la gente se venga arriba. Es ese tipo de canción que te pones a todo volumen en el coche o en los cascos cuando necesitas energía y motivarte.



¿Cómo fue tu proceso de producción para este tema? ¿Trabajaste con alguna técnica o herramienta especial?


Le metí muchas horas a las capas de sonido. Para que suene grande, estilo himno de festival, apilé bastantes sintetizadores Supersaw. Quería que sonara ancho y potente en la mezcla. A las vocales les metí bastante reverb para que quedaran muy envolventes y espaciales, rollo lo que hace Martin Garrix, que te llena todo el espectro sonoro.



Cuando compones, ¿sueles empezar por la melodía, el ritmo o la atmósfera sonora?


Casi siempre empiezo con el piano buscando la melodía. Si la canción no funciona solo con un piano, no va a funcionar por mucha producción que le metas después. La base es la melodía, el resto es vestirla para que suene actual.



¿Tienes algún ritual o dinámica creativa en el estudio que te ayude a concentrarte?


Suelo trabajar con poca luz para centrarme solo en lo que escucho. Antes de empezar una sesión fuerte, me pongo un par de temas referentes del género para tener fresca la calidad de sonido a la que quiero llegar y no perder el norte.



Este tema tiene una carga emocional muy marcada. ¿Qué papel juega la emoción en tu forma de producir música electrónica?


Es fundamental. La electrónica no tiene por qué ser fría. Si estoy produciendo y el tema no me mueve algo por dentro, lo descarto y empiezo de nuevo. La técnica es importante, pero si no transmite nada, se queda en un ejercicio de sonido y ya está.



Desde que comenzaste tu trayectoria como productor, ¿cómo describirías tu evolución artística?


Al principio quería demostrar mucha técnica y hacer sonidos complejos. Con el tiempo he aprendido que lo importante es la canción en sí. Ahora me centro más en ser compositor y en que mis temas tengan identidad propia, que se reconozca mi estilo por la música y no solo por la potencia.



Tu sonido combina emoción y energía electrónica. ¿Cómo trabajas ese equilibrio en tus producciones?


Jugando con los contrastes. Dejo las partes tranquilas más limpias, con instrumentos más orgánicos, y voy subiendo la intensidad poco a poco. Así, cuando llega el drop, el impacto es mayor. Necesitas la calma antes para que la parte potente se sienta de verdad.



¿Qué artistas o géneros han influido más en tu sonido actual?


Martin Garrix es una referencia clara, sobre todo temas como High On Life o Starlight. También tengo muy presente a Avicii por cómo trataba las melodías, y a Matisse & Sadko, que tienen una producción muy elegante y potente a la vez.



¿Hay algún productor o DJ con el que te gustaría colaborar próximamente?


Por pedir, colaborar con vocalistas como Bonn o Michel Zitron sería lo máximo, porque sus voces definen este estilo. A nivel de producción, me encantaría entrar al estudio con David Guetta o Martin Garrix. También me flipa la capacidad de hacer hits de The Chainsmokers, e incluso sería un reto brutal ver trabajar a Skrillex y aprender de su diseño de sonido.



¿Tienes previsto presentar “We Won’t Fade Away” en directo o en sesiones este año?


Ahora mismo no tengo fechas cerradas porque he decidido parar para encerrarme en el estudio. Mi prioridad actual es mejorar mi producción, pulir el sonido y sacar música nueva de calidad. Pero el tema está hecho para festivales, así que en cuanto vuelva a pinchar, será fijo en el set.



Mirando atrás, ¿cuál dirías que ha sido uno de los momentos más importantes de tu carrera hasta ahora?


Sin duda, tocar en el Orgullo de Madrid (MADO) en la Plaza del Callao. Que contaran conmigo para eso fue brutal. Ver la plaza llena hasta la bandera, miles de personas saltando… fue una locura. Ver esa respuesta de la gente en un sitio tan icónico de Madrid es algo que se te queda grabado.



¿Qué consejo le darías a quienes están empezando en la producción musical y buscan desarrollar su identidad sonora?


Que sean honestos con lo que hacen. Al principio todos copiamos para aprender, es normal, pero tu sonido sale cuando empiezas a poner algo tuyo en el proyecto. No os obsesionéis con tener mil plugins, centraos en hacer buenas melodías y en acabar las canciones.


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