Atyat se ha consolidado en los últimos años como una de las artistas más singulares del panorama pop emergente en España. Cantante, bailarina, intérprete y docente, su propuesta artística nace de la fusión entre el pop contemporáneo, los ritmos latinos y una identidad cultural marcada por sus raíces egipcias. Esta combinación le ha permitido desarrollar un lenguaje propio, reconocible tanto a nivel sonoro como escénico.
Con una trayectoria construida desde el trabajo constante en escenarios muy diversos —desde dinnershows hasta grandes eventos como el Orgullo de Madrid—, Atyat ha convertido el directo en uno de los pilares de su carrera. Su energía física, el uso del cuerpo como herramienta narrativa y una fuerte carga emocional definen sus actuaciones, donde la danza y la interpretación son tan importantes como la voz.
Su selección como concursante del Benidorm Fest 2026 supone un punto de inflexión claro en su recorrido artístico. Con “Dopamina”, una canción que representa su momento vital y creativo actual, Atyat se presenta ante el gran público con una propuesta potente, visual y profundamente conectada con su identidad. La artista afronta esta etapa como una oportunidad para mostrarse sin filtros y dar visibilidad a años de trabajo y búsqueda personal.
¿Cómo viviste el momento en que te confirmaron como concursante del Benidorm Fest 2026? ¿Qué significó para ti entrar en esta edición?
Fue un momento muy intenso y muy emocional. Estaba en el colegio donde trabajo, en el descanso, y sentí una mezcla de vértigo, felicidad y mucha gratitud. Cuando me lo dijeron empecé a llorar.
El Benidorm Fest representa un escaparate artístico enorme, pero también una validación a años de trabajo constante, de escenarios muy distintos y de no dejar de creer. Entrar en esta edición significa dar un paso firme hacia el proyecto que siempre he querido mostrar al público.
Tu propuesta llega con “Dopamina”, compuesta, entre otros autores, por Dellacruz. ¿Cómo nació la canción y qué representa para ti emocional y musicalmente?
“Dopamina” está producida por un productor cubano llamado Dale Pututi, en el que en el proceso de composición se encuentran Dellacruz y Yoby Zuñiga. Fue genial trabajar con ellos.
Musicalmente es una canción muy física, muy corporal, pero también muy honesta. Para mí representa el punto en el que estoy ahora mismo: seguridad, deseo de disfrutar el presente y de mostrarme sin filtros.
¿Cómo describirías la química creativa en el estudio durante todo el proceso?
Dopamina nació de una forma muy natural, en el estudio mientras compartimos anécdotas.
En el estudio la química fue muy natural: mucho diálogo, mucha confianza y una energía creativa muy fluida. Tanto Dellacruz como los demás han aportado una visión muy clara y muy actual, pero respetando siempre mi identidad.
Tu música fusiona pop, ritmos actuales y elementos que conectan con tus raíces egipcias. ¿Cómo integras esa herencia cultural en tu sonido?
Mis raíces forman parte de quién soy y eso, inevitablemente, se filtra en mi música. Me gusta mucho mezclar y fusionar el sonido latino con el árabe.
En “Dopamina” también se perciben sonoridades y giros vocales muy ligados a tu origen. ¿Qué elementos egipcios quisiste mantener o destacar en la canción?
No es una referencia literal, sino una esencia que está ahí y que le da personalidad al tema. Me gusta mucho que gracias a la cultura de mi padre y a todo lo que he escuchado de niña, pueda añadirlo en mis canciones.
Además de cantante, eres profesora y realizas dinnershows. ¿Cómo haces para sacar tiempo para todo? ¿Cuál es tu método para mantener el equilibrio?
Con mucha organización y, sobre todo, con mucha pasión. Todo lo que hago está conectado con la música y el escenario, así que no lo vivo con mucha intensidad.
Aprendí a priorizar, a escuchar mi cuerpo y a aceptar que no todo tiene que ser perfecto siempre, y estoy muy contenta de todo lo que estoy haciendo.
¿Qué te aporta la enseñanza que también influya en tu carrera artística? ¿Y viceversa?
La enseñanza me mantiene con los pies en la tierra y me recuerda el valor de la constancia y la paciencia. Los niños me enseñan mucho.
Y el escenario, a su vez, me da herramientas para comunicar mejor, para emocionar y para transmitir confianza. Se retroalimentan muchísimo.
Tu tributo a Shakira es único en España. ¿Cómo nació ese proyecto y qué es lo que más disfrutas de interpretarlo?
Nació desde la admiración y el respeto absoluto. Shakira es mi gran inspiración desde niña, como yo digo, la banda sonora de mi vida.
Quería transmitir lo que su música me ha hecho sentir y una forma de agradecer todo su arte fue haciéndole un tributo desde mi más sincero respeto. Lo que más disfruto es la conexión con el público y la energía brutal que se genera en cada show.
¿Qué has aprendido de Shakira a nivel vocal, escénico o emocional, que ahora aplicas en tu propia música?
La importancia de la versatilidad, del trabajo físico y de la verdad emocional en cada interpretación.
También esa capacidad de ser fuerte y vulnerable a la vez sobre el escenario. Ella hace años me dio un consejo que me acompaña siempre: si realmente la música te llama y te inspira, no lo dejes, siempre con mucho trabajo y mucha disciplina.
Tus actuaciones se caracterizan por una energía muy intensa. ¿Qué papel juegan la danza y la interpretación en tu forma de transmitir?
Son fundamentales. Para mí cantar no es solo emitir una voz, es contar una historia con todo el cuerpo. La danza y la interpretación me ayudan a amplificar el mensaje y a conectar de una forma mucho más directa con el público.
Has pasado por escenarios muy distintos. ¿Qué experiencias consideras clave en tu evolución?
Los dinnershows y los tributos han sido una escuela brutal. Te enseñan a adaptarte, a leer al público y a sostener un espectáculo pase lo que pase. Todo eso me ha dado una seguridad escénica enorme.
Has actuado en el Orgullo de Madrid en varias ocasiones. ¿Qué significa para ti formar parte de una celebración tan importante?
Es un honor enorme. El Orgullo es celebración, libertad y amor sin etiquetas. Siempre he sentido una conexión muy especial con el público LGTBIQ+ por su energía, su apoyo y su manera tan auténtica de vivir la música y el arte.
¿Cuál fue el primer momento en tu vida en el que dijiste: “quiero dedicarme a la música”?
Desde muy pequeña la música ha sido mi refugio. Desde que tengo uso de razón la música siempre ha sido lo más importante.
¿Qué artistas, culturas o géneros musicales te han influido más?
El pop internacional, la música latina, sonidos urbanos actuales y, por supuesto, la música árabe. Todo eso convive en mí y define mi identidad artística.
Cuando compones o interpretas, ¿qué emoción o mensaje buscas que siempre esté presente?
La autenticidad. Quiero que quien me escuche sienta algo real, ya sea fuerza, liberación o identificación.
¿Cómo te estás preparando física y mentalmente para afrontar el Benidorm Fest?
Con mucha disciplina vocal y física, pero también trabajando la calma mental. Para mí es clave disfrutar del proceso y confiar en el trabajo hecho.
Estoy entrenando, ensayando pero, sobre todo, viviendo la gran experiencia que para mí será inolvidable.
¿Qué puede esperar el público de la puesta en escena de “Dopamina”?
Una propuesta muy energética, muy visual y muy fiel a mi estilo. Habrá fuerza, baile y detalles que conectan con mis raíces, pero siempre desde una estética moderna.
¿Cómo gestionas los nervios y la exposición pública?
Aceptándolos como parte del proceso. Los nervios también son dopamina. Cuando subo al escenario, todo se transforma en disfrute.
¿Qué etapa de tu trayectoria consideras tu “antes y después”?
Este momento. Benidorm Fest supone un punto de inflexión claro y una oportunidad de mostrarme tal y como soy ahora y de demostrar el trabajo de todos estos años.
Mirando al futuro, ¿qué objetivos te gustaría cumplir después del Benidorm Fest?
Seguir creando música, girar, crecer como artista y consolidar un proyecto propio sólido, independientemente del resultado.
Si tuvieses que definir “Dopamina” en tres palabras, ¿cuáles serían? ¿Y qué mensaje final quieres enviar a quienes te apoyan?
Exótica, energía y fuego.
Gracias por acompañarme, por creer y por sentir conmigo cada paso de esta aventura. Estoy viviendo un sueño y no quiero que este momento acabe.
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